Desde ayer, los miles de usuarios que diariamente utilizan la Autopista Buenos Aires-La Plata para trasladarse hasta sus trabajos deben pagar aumentos en los peajes, que promedian el 20 por ciento, lo que generó el repudio y el reclamo de muchos de ellos que señalaron que, pese a las subas, las condiciones en las que se encuentra la autovía no son óptimas y reclamaron más medidas de seguridad por parte de la concesionaria, luego de que otro automóvil sufrió la rotura del parabrisas. En el caso de los peajes en la bajada de Quilmes y de Bernal, el precio ahora es de 1,40, y los de Dock Sud y Hudson, 2,20 pesos para los automóviles; mientras que las motos deben abonar 1,10 peso y el resto de las categorías, pagar de 4,40 a 11 pesos. Si bien desde Vialidad aclararon que, pese al aumento del 20 por ciento, el costo por kilómetro en la red regulada por la Nación continuará siendo menor al de los tramos que administra la Ciudad de Buenos Aires: 0,10 peso por kilómetro contra 0,42 peso respectivamente; fueron miles de usuarios los que repudiaron las subas, ya que aseguraron que además de excesivos los aumentos, la concesionaria a cargo no brinda las garantías de seguridad necesarias a los usuarios de la autovía. Cerca del peaje Sólo a modo de ejemplo, muchos de ellos recordaron el caso de un conductor que el fin de semana fue atacado a piedrazos, cuando viajaba con su hija discapacitada a la altura de Hudson. Según el relato del hombre, desconocidos le arrojaron una piedra el domingo por la noche cuando circulaba por la Autopista Buenos Aires-La Plata, cerca del peaje de Hudson. El auto recibió el impacto en el vidrio delantero y rompió el parabrisas. Si bien el fin de los atacantes era que la víctima frenara, el conductor avanzó por la autovía, casi sin visibilidad, y al llegar a las cabinas de peaje de Hudson y comentar lo sucedido pidiendo ayuda, no obtuvo la respuesta esperada.
Poca asistencia
“Pedí asistencia a la concesionaria a cargo de la autopista y sólo me dijeron que podrían llevar el auto hasta Berazategui y dejarlo ahí “, recordó indignado el conductor, quien agregó: “Pero yo tengo una nena discapacitada que estaba en el auto. Me dijeron que no podían hacer nada al respecto, que llame a mi grúa, pero las grúas no llevan menores”. El hombre se manifestó indignado porque estuvo más de una hora “con el auto abajo del peaje, sin señalización. Nadie marcaba que estaba el auto parado. La autopista sólo me prestó el teléfono y me dio el libro de quejas”, añadió. Finalmente, “con el consentimiento de ellos”, decidió romper el vidrio y seguir conduciendo hasta su vivienda sin parabrisas “con el riesgo que significaba para mi y para terceros”. Los hechos de inseguridad en la autopista que comunica Capital Federal con la ciudad de La Plata no son aislados y desde hace años los usuarios vienen reclamando que se implementen medidas que les brinden garantías, aunque aún sin éxito.