Cuando Sarlo se reunió con el director de la cárcel y le asignaron un pabellón de máxima seguridad, el coordinador se sintió gratificado. “Es que ellos son los que más lo necesitan”, comentó Sarlo. Para participar no se puso ningún requisito. Sólo que tengan compromiso y respeto. Los resultados sorprendieron a los coordinadores y autoridades. Gustavo, uno de los participantes del taller detalló que “durante la semana leo unas tres o cuatro horas diarias. Por lo general antes de dormir. Me atrapó tanto la lectura que hasta le presté mi televisor a un compañero. Es que la tele me desconcentra”. Daniel se animó a leer su poesía “La chica contorsionista”, escrita desde el dolor que sintió en una etapa de su vida y fue muy emotiva. El Jefe del Complejo Penitenciario Florencio Varela, Víctor Cáceres, afirmó que la iniciativa se va a extender al resto de las cárceles de la zona.