María Rosa consideró que vivir cerca de un lago de desechos "es totalmente insalubre", debido a que el "olor es insoportable y genera mareos y mucho dolor en la cabeza". En tanto, manifestó su disgusto por la invasión de moscas y mosquitos que se crían en las aguas servidas.
Para la vecina de Quilmes Este, el hedor no sería el único problema, ya que "algunos chicos entran en contacto directo con los líquido cloacales cuando están jugando en la calle". Al respecto, mencionó el caso de una mujer, madre de siete hijos, que "tiene que estar en permanente alerta para que los chicos no se contraigan ninguna enfermedad".
La situación se torna "más grave aún" cuando hay abundantes lluvias, dado que
"se inunda todo y se desparrama la materia fecal hacia las casas más humildes".
Sobre este punto, María Rosa agregó que "algunos vecinos se ven obligados a subir los muebles", cuando ingresa el agua contaminada con materia fecal a sus hogares.
La vecina, además, acusó que "la Municipalidad de Quilmes no hace nada". "Tengo muchos reclamos realizados y ningún funcionario vino a ver qué pasaba", dijo.
En ese sentido, se refirió al papel de la delegación de La Ribera. "Hablamos con el encargado y dijo que era problema de la Municipalidad, y cuando nos dirigimos a ellos nos contestaron que es un tema que tiene que resolver la delegación del barrio. No están tomando el pelo, se pasan la pelota entre ellos y a nosotros nadie nos ofrece una solución. No hay que esperar que la gente se empiece a enfermar", sentenció.i