Asimismo, Tissera se refirió a la gran cantidad de fieles que se refugian en la religión para buscar una salida a las adicciones, para sí mismos o sus familiares. En ese sentido, detalló que recibe casi a diario la visita de "madres y padres que no saben cómo ayudar a sus hijos que han caído en el consumo". "Tienen temor por lo que ven en las calles. Miedo de hablar", añadió.
Además, el prelado transmitió su preocupación por las "muertes por enfrentamientos de grupos que comercian", por el dolor de los padres que pierden a sus hijos por sobredosis, el desaliento de los jóvenes que quieren trabajar honestamente y ven cómo otros pares ganan dinero, tienen una moto u otras cosas, sin ningún esfuerzo o trabajo, enredados en turbios negocios".
Sin compromiso
Finalmente, el Obispo de Quilmes consideró que la falta de compromiso de las autoridades es el eje principal del problema. "Entiendo que la agenda política debe responder a las necesidades de la gente. Defender a las familias del monstruo de la droga, es una necesidad de nuestra gente. Y con más razón una necesidad de los más pobres e indefensos, que jamás podrían comprar la droga que erróneamente algunos califican como inofensiva, y entonces, será el paco el que seguirá quemando el cerebro de lo más tierno de nuestra sociedad", sentenció.