Actuales enfoques para el tratamiento de la enfermedad
Los actuales enfoques de tratamiento de la enfermedad son amplios, y van desde la observación o vigilancia activa a la cirugía o la radioterapia, pasando por sustancias que disminuyen la secreción de testosterona, a otras que son antagonistas de los receptores hormonales, es decir, previenen el efecto de estas sobre los órganos diana. Al lograr ese efecto se previene la proliferación y el crecimiento celular. Además, siempre dependiendo del estadio evolutivo de la patología, contamos con la quimioterapia, tratamientos dirigidos a mutaciones genéticas específicas y radiofármacos.
En aquellos casos en que, a pesar del tratamiento hormonal, el cáncer acaba volviéndose resistente a la hormonoterapia convencional, precisando de abordajes terapéuticos distintos, y según la presencia o no de metástasis, serán necesarios otros mecanismos de acción terapéutica para continuar tratando la enfermedad.
En tal sentido, la ciencia dio un paso más allá, con avances en el área que aportan un valor adicional para quienes padecen la enfermedad. Hablamos de un nuevo estándar de tratamiento para pacientes con cáncer de próstata hormono sensible metastásico (que se diseminó a otras partes del cuerpo).
Hasta la aparición de este nuevo abordaje terapéutico, el paciente con cáncer de próstata en estadio metastásico que se trataba con quimioterapia necesitaba, además, una terapia de deprivación androgénica (terapia doble). Este nuevo enfoque de intensificación se basa en el abordaje con una triple terapia, esto es, que los pacientes con ciertas características del cáncer de próstata sensible a hormonas metastásico reciban un esquema con Darolutamida y dos terapias más (quimioterapia más terapia de privación de andrógenos), logrando reducir la mortalidad más de un 30%. Además de lo anterior, se reducen eventos clínicos importantes relacionados con la progresión de la enfermedad.
La importancia de los controles periódicos
En la búsqueda por diagnosticar esta enfermedad en etapas tempranas, donde los tratamientos son más efectivos y generan menos secuelas, resulta imperativo llevar a cabo los controles periódicos. La clave reside en fomentar una cultura de salud proactiva, donde la prevención y la detección temprana sean prioridades indiscutibles.
Desde Bayer adoptamos un enfoque centrado en la investigación y el desarrollo. Acompañamos a la comunidad médica y sus pacientes en cada etapa del tratamiento con el objetivo de que puedan tomar la mejor decisión que se ajuste a sus necesidades.