30 de abril 2017 - 00:00
Comestibles que se tiran, desperdicios que preocupan
Cada año, 1.300 millones de toneladas de alimentos son desechados, un tercio de lo que se produce nunca es consumido. En tal sentido, la Argentina desperdicia 16 millones de toneladas, lo que además representa un complejo obstáculo en seguridad alimentaria.
comestibles que se tiran, desperdicios que preocupan

El desperdicio de alimentos es uno de los problemas más graves que debe afrontar la sociedad moderna. Los números son alarmantes: 16 millones de toneladas de alimentos aptos para consumir en la Argentina se tiran cada año y si a eso se le suma que cada día 795 millones de personas en el mundo se van a dormir sin haber ingerido nada en todo el día... es una señal clara de que debemos tomar conciencia y actuar.

Las pérdidas y el desperdicio de alimentos son un obstáculo para la seguridad alimentaria y además tienen un gran impacto sobre el ambiente porque al producir alimentos que no se consumen, estamos desechando agua, suelo, energía, mano de obra, combustibles, dinero, entre otros recursos.

Con la idea de generar una mayor conciencia sobre esta problemática, se lanzó la campaña #NoTiresComida, con el objetivo de llegar en forma directa a los consumidores y concientizar sobre la problemática del desperdicio de alimentos durante su consumo y post consumo. Es así que se desarrolló en conjunto una guía para compartir consejos prácticos y aprovechar al máximo los alimentos.

La meta principal consiste en promover sistemas alimentarios eficientes y sostenibles, ya que la responsabilidad “no es sólo producir más y mejor, sino darle un buen uso a los producido” sostuvo Néstor Roulet, secretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria de la Nación y remarcó “la pérdida y desperdicio de 16 millones de toneladas de alimentos al año, lo que representa aproximadamente 400 kg. por persona al año, más de un kilogramo por día por persona”.

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Conociendo y poniendo en práctica algunas recomendaciones, pueden ayudar a realizar un consumo más responsable y reducir el desperdicio de alimentos. Se pueden reducir en tres pasos:

• Planificar las comidas: diseñar un menú semanal, además de ahorrar y comprar en forma eficiente, contribuye también a seguir una alimentación más saludable. También, al hacer la compra, se puede realizar un “recorrido inteligente”, primero con los artículos de limpieza, luego los alimentos secos y no perecederos y luego los frescos o perecederos, para finalizar con los refrigerados o congelados.

• La preparación: planificar las comidas utilizando las cantidades justas de ingredientes para el número de comensales; mantener ordenada la heladera para evitar que queden residuos de comida y en la alacena usar el sistema: “Primero en entrar, primero en salir”.

• Aprovecharlos: guardar las sobras en heladera o freezer lo más rápido posible; las sobras deben consumirse durante los 2 días siguientes; en el freezer hay hasta tres meses para consumirlas.