Establecido como Mes de la Reanimación Cardiopulmonar, la Federación Argentina de Cardiología puso especial énfasis en sus actividades de entrenamiento en RCP para toda la población, tendientes a que cualquiera, con una mínima capacitación, esté en condiciones de reconocer inmediatamente a una víctima para asistirla, pedir ayuda profesional y, mientras esta llega, iniciar en seguida las maniobras de reanimación.
“Queremos difundir a la comunidad la importancia de aprender a reanimar con las propias manos, especialmente en la población general, no médica, ya que la mayoría de las muertes por paro cardiorrespiratorio se producen fuera del ámbito hospitalario”, remarca el Dr. Walter Stoermann, médico cardiólogo (M.P. San Juan Nº 2677), ex presidente de la FAC y actual secretario de la Red Nacional de RCP y Áreas Cardioasistidas de la Federación.
“Hasta hace no mucho tiempo la RCP era algo muy complejo; hoy se sabe que mientras el paciente sea masajeado convenientemente la posibilidad de sobrevida es mucho mayor”, explica Stoermann. La técnica correcta consiste simplemente en juntar ambas manos, una sobre la otra, sobre el esternón del paciente acostado boca arriba el hueso flexible del pecho donde se unen las costillas y realizar una serie de compresiones firmes a razón de 100 por minuto. El entrenamiento de quien lo hace evita cualquier posibilidad de lesión, pero lo cierto es que ese riesgo es absolutamente menor al lado de la posibilidad de salvar la vida del paciente, que de no recibir ayuda inmediata fallecerá en breves minutos. “Estas maniobras”, añade Stoermann, “deben repetirse hasta tanto el paciente se reanime, o hasta que llegue la ayuda, la ambulancia con el desfibrilador y personal más entrenado”.
Ante la sospecha de que una persona acaba de sufrir un paro cardiorrespiratorio, se debe evaluar ante todo la seguridad de la escena: “Lo primero que hay que ver es que no se trate de un tiroteo, de un incendio, que no haya agua en el piso y que no haya un cable de electricidad suelto alrededor, para no sumar una víctima más”, advierte la Dra. Patricia Morales, médica cardióloga (M.P. Santa Fe Nº9795) integrante de la Comisión Directiva de la FAC.
Una vez comprobada la seguridad de la escena, se deben comprimir fuertemente los hombros de la persona caída y preguntarle con voz fuerte cerca del oído: “Señor, ¿me escucha?”. Se observa si la persona responde y si mueve el pecho en señal de que respira. “Si nada de esto sucede, la persona es una víctima y está en paro cardiorrespiratorio”, dice la doctora. A partir de allí se debe llamar inmediatamente al número de Emergencias de Salud 107 o 911, dependiendo de la provincia e informar que hay una víctima que no responde y no respira, de modo que quien atiende del otro lado de la línea, debidamente entrenado, comprenda enseguida el carácter de la urgencia y pida el auxilio apropiado. Luego se inician los movimientos de RCP.
La Dra. Morales explica que las Áreas “son entidades públicas o privadas que piden la cardioasistencia, de modo que la FAC le indica los pasos a seguir”. Estos consisten en tener una cantidad de empleados por turno según la cantidad de gente que trabaja, “que tiene que estar a una distancia del puesto más lejano no mayor a 4 minutos” entre ida y vuelta, “porque el cerebro sólo puede estar sin oxígeno 4 minutos, pasados los cuales disminuye un 10 por ciento por cada minuto adicional la posibilidad de sobrevivir”.