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10 de septiembre 2025 - 16:42
Prevención: los alimentos que ayudan a reducir el riesgo de cáncer

Incluir frutas, verduras, especias y grasas saludables en la dieta no solo fortalece el sistema inmune, también puede disminuir la posibilidad de desarrollar cáncer y otras enfermedades crónicas.

Cada vez más estudios confirman que lo que ponemos en nuestro plato impacta directamente en nuestra salud a largo plazo. Una investigación que siguió a más de 100.000 personas durante 30 años reveló que ciertos alimentos pueden reducir el riesgo de cáncer, así como de patologías cardiovasculares y respiratorias.

Las frutas rojas y azules como arándanos, frutillas y moras son ricas en antioxidantes que combaten el daño celular. Algo similar ocurre con las uvas, cuyas semillas contienen resveratrol, un compuesto asociado a la prevención de enfermedades degenerativas.

Los platos deben tener alimentos vivos: hojas, verduras, frutas; la tarta de frutillas es uno de los platos que cumplen esta regla.

En el caso de las verduras, las crucíferas (brócoli, coliflor, col) y las de hoja verde (espinaca, lechuga) aportan beta-caroteno y luteína, nutrientes que ayudan al organismo a defenderse de mutaciones celulares. Los tomates cocidos, por su parte, liberan licopeno, un antioxidante especialmente ligado a la prevención del cáncer de próstata y pulmón.

Las condiciones climáticas incidieron en el incremento del precio de las verduras.

El ajo y la cebolla destacan por su capacidad de bloquear la formación de nitrosaminas, compuestos considerados carcinógenos, mientras que el té verde aporta catequinas capaces de frenar la propagación de células malignas.

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También hay lugar para las grasas saludables: el aceite de oliva extra virgen, eje de la dieta mediterránea, está asociado a tasas más bajas de cáncer de mama. Y la cúrcuma, con su principio activo curcumina, suma propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas, convirtiéndose en una especia tan poderosa como accesible.

Si bien ningún alimento por sí solo evita el cáncer, los especialistas coinciden: una dieta variada, rica en vegetales frescos y baja en ultraprocesados, combinada con hábitos saludables, puede marcar la diferencia en la prevención de esta enfermedad.