En tanto, aclaró que 'es importante realizar una consulta cuando los olvidos se acentúan con el tiempo, son persistentes, las personas no tienen registro de sus olvidos, se vinculan a eventos completos y no a detalles o afectan las actividades de la vida diaria'.
Ejemplos típicos
Por su parte, la terapista ocupacional Magalí Risiga, una de las directoras del Equipo de profesionales Memoria, destacó que 'hay distintas clases de olvidos, los 'clásicos', la pérdida de objetos como las llaves, los anteojos, la documentación, el dinero, porque a veces se los guarda tan bien que si uno no presta la suficiente atención o no estableció un código que permita recordar dónde se los guardó, después no los encuentra'.
Otro de ejemplo es la distracción: 'Llegué a casa, sonó el teléfono, en forma automática dejé las llaves en cualquier lado porque mi atención estaba en el llamado y después, lógicamente, tengo que pensar un rato dónde las dejé porque no las guardé en el lugar habitual'.
Al respecto, la profesional indicó que "cuanto más ordenado es el entorno, mucho más fácil es recuperar lo que se busca".
También señaló que otro caso típico "es la memoria de nombres, una muy especial que viene aconteciendo de edades más tempranas: saber de quién hablo, tener la cara, pero tardar en recordar el nombre; lo mismo ocurre con las palabras 'en la punta de la lengua', saber lo que se quiere decir pero en el momento no recordar la palabra justa, por eso es tan importante la estimulación del vocabulario para buscar otra para decir lo mismo y angustiarse menos".
En este marco, la profesional aconsejó no ayudar a la persona diciéndole directamente la palabra o el nombre sino "darle datos para que el otro la encuentre, a fin de no coartar el mecanismo de búsqueda en la memoria". También es fundamental "no desalentarlo" ni tampoco "sobreprotegerlo".
En tanto sostuvo que 'cuando no hay conciencia del olvido, hay que preocuparse'. Así como hay que prestar atención a las quejas por déficit de la memoria.