08 de mayo 2017 - 00:00
Si te contara de mis ruidos...
Exponernos a ellos es una problemática de contaminación medioambiental que día a día perturba a las personas, especialmente en las grandes ciudades. Tanto aquello que los genera como sus consecuencias merecen ser atendidas.
si te contara de mis ruidos...

Los especialistas estiman que el oído de las personas resiste 75 decibeles como máximo, sin embargo, nos vemos expuestos a mayores niveles de ruido, lo que trae diferentes consecuencias.

La vida cotidiana nos enfrenta a una suma de factores que perjudican la audición en forma progresiva a lo largo de los años: sólo al subir al subterráneo estamos expuestos a entre 90 y 100 decibeles de ruido y cuando escuchamos música en nuestros auriculares nos exponemos frecuentemente a altos niveles de sonido.

El ruido puede intervenir en trastornos del sueño y del aprendizaje, la memoria, la motivación, la resolución de problemas y en el incremento de la irritabilidad y la agresividad.

“Incluso cuando la persona consigue afrontar con éxito su respuesta frente a la exposición al ruido (adaptándose, vivenciándolo de forma menos negativa o generando respuestas, como protegerse activamente, luchar contra sus causas, etc.) ésta puede conllevar unos efectos secundarios que generan consecuencias negativas en la salud, interfiriendo con el bienestar del individuo”, destaca Mónica Matti, fonoaudióloga y gerente de formación de Gaes.

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Otros efectos nocivos que trae aparejada la contaminación sonora son: pérdida de capacidad auditiva, acufenos, interferencia en la comunicación, disminución del rendimiento laboral, incremento de la posibilidad de accidentes laborales y cambios en el comportamiento social.

El Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido es una actividad que se desarrolla anualmente a nivel mundial, desde hace más de 20 años, el último miércoles del mes de abril. Con esta conmemoración, se busca lograr un mayor compromiso en concientizar sobre esta temática que genera daños en nuestra salud y bienestar a largo plazo.

Esta toma de conciencia debe brindar una especial importancia a los controles auditivos en la población. En este sentido, las consultas preventivas a especialistas, son fundamentales para preservar la salud auditiva.

La contaminación acústica tiene efectos temporales y permanentes a través de los sistemas endocrino y nervioso autónomo. Las consecuencias en el organismo empiezan a ser observadas a partir de las exposiciones diarias a largo plazo a niveles de ruido por encima de los 70 dB (nivel límite recomendado por la OMS) y si bien siempre se ha hablado acerca de los daños directos que los ruidos provocan en los oídos, también actúan como un estresor y amenaza a la homeostasis del organismo (capacidad de mantener un estado interno estable) por lo que se ponen en marcha procedimientos tanto para luchar como para huir.