14 de abril 2013 - 08:40
Un chocolate para cada gusto
Existe una gran variedad, con características diferentes, aunque todos con un elevado porcentaje de azúcares y grasas, por lo que se trata de un alimento para consumir con moderación. Se lo ubica entre los alimentos denominados "superfluos".
un chocolate para cada gusto
Las guías alimentarias, como la pirámide de la alimentación saludable, sitúan al chocolate en su vértice, esto es, en el grupo de alimentos que observan un consumo moderado y ocasional. Es que este alimento, por su composición nutricional, rico en calorías, grasas y azúcares, se localiza en el grupo de alimentos denominados "superfluos".

De esta manera, se desprende que su ingesta no es necesaria desde el punto de vista nutricional, ya que todos los nutrientes y componentes, tanto aquellos de los que se recomienda reducir su ingesta, como los que aportan beneficios para la salud, pueden hallarse en otros alimentos.

Lo que es necesario determinar es si es igual un chocolate que otro y si tienen la misma composición. Los distintos tipos y sus características nutricionales.

Su composición

Según el código alimentario, el chocolate es una mezcla homogénea de cacao en polvo o pasta de cacao y azúcar pulverizada, a la que se le puede haber añadido manteca de cacao.

En cualquier caso, debe contener, como mínimo, el 35% de componentes de cacao. También se distingue entre diferentes tipos de chocolates, como el chocolate con leche, con frutos secos o con cereales y con frutos.

Además, se identifican derivados especiales del cacao, el chocolate y la manteca de cacao, como el cacao azucarado en polvo (con o sin harinas), los chocolates especiales con miel, extracto de malta, huevos, café... los chocolates de régimen, los chocolates rellenos y los bombones (estos últimos deben tener un mínimo del 10% de chocolate en su composición).

En resumen, una gran variedad ante la que resulta muy fácil confundirse. ¿Es posible agruparlos de algún modo y conocer de forma sencilla en qué se diferencian? Sí. Las diferencias entre los tipos de chocolates más comunes son:

Chocolate negro: debe contener, como mínimo, un 43% de cacao. Cuanto mayor es el contenido de cacao, más amargo resulta su sabor, y menor es el porcentaje de azúcares y grasas.

Chocolate con leche: la definición es sencilla, ya que el chocolate con leche es, así de simple, el tipo de chocolate al que a los característicos ingredientes de este producto, se le ha añadido leche.

Chocolate blanco: se trata de un producto elaborado con manteca de cacao, azúcar y materias sólidas de la leche.

Chocolate con frutos secos o con cereales:
deriva de un chocolate (solo o con leche) al que se le ha añadido entre un 8% y un 40% de avellanas, almendras, nueces, piñones o cereales tostados, enteros o troceados.

Chocolate con frutas:
procede de un chocolate solo o con leche al que se le han añadido entre un 5% y un 40% de frutas, enteras o troceadas, desecadas o confitadas. En nuestro entorno, la variedad más apreciada y también más popular es el chocolate con trozos de naranja.

Aporte nutricional

El chocolate es un alimento muy energético, es decir, aporta una cantidad elevada de calorías gracias a su contenido en grasas e hidratos de carbono (la mayoría de los cuales son azúcares). Desde el punto de vista nutricional, las diferencias entre los tres tipos principales de chocolates en cuanto a aporte de nutrientes no son trascendentales:

Chocolate negro:
energía, 520 (kcal/100g); grasas, 6 (g/100g); grasas saturadas, 21 (g/100g); azúcares, 42 (g/100g).

Chocolate con leche: energía, 534; grasas, 31; grasas saturadas, 18; azúcares, 54.

Chocolate blanco: energía, 566; grasas, 33; grasas saturadas, 20; azúcares, 56.

Pautas para la degustación del chocolate

Sus características

Degustar el chocolate consiste en experimentar, analizar y apreciar sus características organoléptimas con los cinco sentidos. Es importante recordar que la temperatura y humedad del ambiente pueden repercutir en la degustación.

Visual y táctil

Un buen chocolate tendrá un color marrón muy oscuro y brillante uniforme, mientras que el tacto debe ser firme, nunca pegajoso y, al partirlo, debe ofrecer una resistencia mínima. En la boca, la disolución será fácil, continuada y completa, sin rastro alguno de granulosidades.

Olfativo y gustativo

El sonido de un buen chocolate debe ser seco, pero quebradizo. Se tendrá en cuenta la olfacción directa y la indirecta (por vía retronasal); mientras que el sabor debe ser básicamente amargo, con un punto de acidez y de dulzor y después puede haber toques de piña, plátano, vainilla, canela, azafrán, entre otros. Un buen chocolate es aquel que en esencia de ingredientes está hecho a base de cacao, sin modificar sus sustancias naturales. El chocolate artesanal es un buen ejemplo.