Una de las afecciones más comunes y menos deseadas que se evidencian durante el embarazo es la aparición de várices. Ya desde el primer trimestre, se origina una producción hormonal intensa de estrógenos y progesterona que causa la dilatación de las venas. A lo que se suma, en el último trimestre, otro factor asociado: el aumento de la presión intraabdominal. La pregunta inevitable es ¿qué se puede hacer para afrontarlas?
Antes: “Lo mejor es prevenir antes del embarazo para entrar en la gestación en las mejores condiciones posibles”, señala el médico flebólogo e investigador Gramajo Booth, creador del método de Flebología Restaurativa. Es por ello que brinda cuatro sencillos consejos para incorporar a la rutina de quienes ya estén pensando en tener hijos:
Durante: atendiendo a los cuidados propios de esta etapa y sin necesidad de esfuerzos, toda embarazada puede poner en práctica otros cuatro tips:
Después: lo más importante es saber que luego del parto las várices pueden llegar a reducirse y hasta desaparecer completamente en algunas mujeres. Esto sucede porque después de dar a luz, se pierde la carga de hormonas en sangre y el equilibrio vuelve a restituirse paulatinamente.
En caso de que permanezcan, a partir del segundo mes después del parto se puede comenzar un tratamiento pero esto depende de la evaluación de cada paciente porque, como mencionamos, hay un proceso de “vuelta a la normalidad” que puede mejorar mucho el cuadro si éste es leve.
“Ahora bien, si no llegaran a desaparecer, hay métodos que permiten tonificar y recuperar esas venas sin necesidad de esclerosarlas o eliminarlas. La Fleboterapia Restaurativa, por ejemplo, es un tratamiento mínimamente invasivo que se originó en Europa” explica el Dr. Gramajo Booth que perfeccionó el método a través de las investigaciones. Mientras los procedimientos tradicionales anulan la vena, este novedoso tratamiento introduce en la luz del vaso una sustancia natural que repara la pared del mismo y permite que la sangre fluya normalmente.
Sus resultados son rápidamente visibles: la recuperación de las venas se percibe a simple vista luego de cada aplicación y, lo más importante, los síntomas de malestar comienzan a desaparecer.