Pero, quien logra ponerse en movimiento y activar su voluntad, dejó su comodidad de lado, o sus quejas que le sirven de sillón en el cual recostarse para justificar su inacción. La voz interior es importante, es la primera voz que escuchamos, es la que nos dice “no puedo” o es la que alienta a avanzar.
Dicen los especialistas que la voluntad puede educarse. Una manera es crear hábitos que ayuden para evitar dispersiones. Hacer un cuadro de prioridades, organizar las obligaciones para poder disfrutar de un rato de tiempo libre para recargar energías y no terminar tan agotados que no nos quede ni voluntad. Es conveniente no saturar nuestra fuerza de voluntad para sostenerla en el tiempo, es decir, que es mejor dedicarse a una meta que ponerse varias que requieran mucho autocontrol y nos agoten. En la revista Social Psychological and Personality Science, Kurt Gray de la Universidad de Harvard, dio a conocer los resultados de su investigación: realizar una buena acción, e incluso sólo imaginarnos ayudando a otros, aumenta nuestra fuerza de voluntad y nuestra resistencia física.
Tips:
Todos nos enfrentamos al desafío de mantener la motivación o el sentido de la responsabilidad, para que no decline nuestra voluntad al trabajar para alcanzar las metas que nos hemos propuesto.
Imaginarnos cumpliendo el objetivo es un buen método para sostener la voluntad. Los pensamientos positivos son grandes aliados de la motivación.
Puro corazón
La voluntad es la capacidad de los seres humanos que nos impulsa a hacer cosas de manera intencionada. Nos ayuda a atravesar dificultades y, muchas veces, los estados de ánimo.
¿Y cómo se hace?
Es más fácil planificar y alcanzar un objetivo concreto que uno general o indefinido. Adelgazar no es lo mismo que bajar 5 kilos en tres meses. Ayuda a nuestra voluntad aprender a planificar, a saber lo que somos capaces de hacer y para lo que somos aptos.