21 de octubre 2026 - 14:35
Animarnos a lo extraordinario/ Por Luis Cagliari

El autor propone superar la grieta con la unión para desarrollar grandes obras y generar trabajo y bienestar para todos los argentinos.

Luis Cagliari propone convocar a una mesa de unidad nacional donde quepan todos los que quieran trabajar, producir y estudiar. (Foto generada con IA)

Hace años que nos debatimos en la administración de la pobreza. La magia de creer y crear un país pujante la fuimos perdiendo por la sucesión de fracasos y la claudicación de los dirigentes que se quedaron con la idea de que una Argentina decadente es lo que deben administrar.

Romper el paradigma, animarnos a pensar en grande y a salir del encierro del convencimiento de que somos un país pobre, debe movernos a la acción.

Somos un país con recursos naturales -que el mundo mira con envidia y codicia-, energía, alimentos, agua y paisajes y regiones de belleza incomparable, sumados al talento de nuestra gente. Todo ello me da la certeza de que podemos animarnos a más, a ir más allá de los límites, a alcanzar -mediante el esfuerzo y el trabajo bien hecho- ese destino de grandeza al que aspiramos.

Quiero despertar el orgullo dormido y volver a instalar en el corazón de los argentinos la certeza de que el destino de grandeza sigue intacto, esperando que nos animemos a reclamarlo.

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Rebelarnos contra la mediocridad organizada

Tenemos que convencernos de que el crecimiento no es una utopía, sino una decisión soberana. Que nuestro único destino posible no es elegir qué tan rápido o qué tan lento nos vamos a empobrecer. Nos encerraron en la trampa de administrar la escasez, de discutir parches sobre parches, mientras nuestra clase media —el motor histórico de la movilidad social, el orgullo de nuestros abuelos— se desvanece en la incertidumbre. ¡Nosotros no aceptamos ese techo! La decadencia no es una ley de la naturaleza, es el resultado de mirar el piso en lugar de mirar el horizonte. Llegó la hora de rebelarnos contra la mediocridad organizada.

El verdadero cambio de paradigma no es económico; es mental. Es volver a tenernos fe. Es pasar del "no se puede" al "vamos a hacerlo, y vamos a hacerlo a lo grande'.

Pensar en grande

La Doctrina Social de la Iglesia no nos pide que nos conformemos con sobrevivir en la pobreza; nos exige crear las condiciones para que cada persona se desarrolle en toda su plenitud. Y eso solo se logra creciendo, multiplicando, construyendo. No venimos a repartir miseria; venimos a generar riqueza con rostro humano, a desatar la fuerza creadora del trabajo, de la empresa, del campo y de la industria.

Pensar en grande es volver a hincar el diente en la geografía de nuestra patria. Es levantar la mirada y ver una Argentina conectada a lo largo y lo ancho con un plan monumental de 13.000 kilómetros de autopistas federales que unan los pueblos con las ciudades, que transformen el costo del transporte en la fluidez del progreso.

Pensar en grande es mirar al mar y proyectar ese gran puerto de aguas profundas en la Bahía de San Borombón, convirtiéndonos en la puerta de salida de la producción de toda la región. Y más aún: nuestra mirada debe cruzar la cordillera, fusionando el esfuerzo de Argentina y Chile en un abrazo bioceánico definitivo, para plantarnos ante el mundo y abrir los brazos de par en par hacia los mercados de Asia. ¡Eso es soberanía! Eso es dejar de mirar hacia adentro con miedo y empezar a conquistar el futuro.

Se debe desarrollar un Gran Puerto de aguas profundas en la Bahía de San Borombón (Foto generada con IA)

Unión frente a la grieta

Para lograr semejante hazaña, necesitamos líderes con la humildad de los grandes y la firmeza de los justos. Líderes que no busquen aplausos destruyendo al compatriota, sino que tengan la grandeza de convocar a una mesa de unidad nacional donde quepan todos los que quieran trabajar, producir y estudiar.

La grieta es el negocio de los que administran la pobreza. La unión es la herramienta de los que construyen el futuro. Animémonos a cruzar el límite de lo posible. Animémonos a volver a ser la gran nación que estamos destinados a ser.

Luis Cagliari es empresario y productor agropecuario.