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24 de junio 2014 - 13:13
El Granate ensaya a pura exigencia en la Basílica
El elenco que conduce Guillermo Barros Schelotto abrió la tanda de entrenamientos en Luján, ciudad en la que realizará la parte más ardua de la pretemporada. Matías Ibáñez ya está con el plantel.
El plantel de Lanús comenzó ayer, el Luján, el trabajo más exigente de la pretemporada. Allí, en plena Basílica, el elenco que conduce Guillermo Barros Schelotto desarrollará jornadas de doble y triple turno hasta el viernes 4 de julio, momento en el que emprenderá la vuelta a la Fortaleza de Guidi y Arias para desandar la tanda de amistosos previo al arranque de una campaña compleja.

Al mando del preparador físico Javier Valdecantos, los futbolistas enfatizan su preparación, a sabiendas que requerirán complementar ensayos de amplia magnitud, en pos de encarar las distintas competencias que afrontarán en escasos meses. Por caso, ya en julio, antes del inicio del Torneo de Transición, el Granate disputará la Recopa Sudamericana frente a Atlético Mineiro de Brasil; y a principio de agosto viajará a Japón para medirse con el Kashiwa Reysol, en el marco de la Suruga Bank.

Entre los estandartes que están trabajando en Open Door está el arquero Matías Ibañez, quien llegó desde el Eibar de España y en Argentina supo vestir las camisetas de Olimpo y San Lorenzo. El portero viene para reemplazar al saliente Esteban Andrada que, probablemente, se irá a préstamo a Arsenal.

Más mercado
Sobre las otras variantes que se mueven en torno al mercado de pases, la clave pasa por la zaga central. Los cañones están apuntados hacia Paraguay, más precisamente en Libertad, conjunto que se consagró campeón y tiene en sus filas al defensor Gustavo Gómez. El joven de 21 años se asoma con fuerza a Lanús, aunque para que eso decante en su arribo, en primera instancia se requiere liberar el cupo de extranjero que en estos momentos utiliza el mediocampista Eduardo Ledesma. El guaraní estuvo en Liga Universitaria de Quito, de Ecuador, a préstamo, y ahora le buscan club en su país por seis meses para que su compatriota se calce la granate.