Y dio sus frutos el esfuerzo. El escaladiense, que largó en el puesto 31, desde el fondo, construyó un recorrido a pura maniobra para ir pasando rivales y, a su vez, aprovechar despistes ajenos para colocarse en la vanguardia. La bandera a cuadros la vio en el séptimo puesto pero, debido a una infracción técnica de un competidor que venía delante suyo, logró avanzar un casillero más.
Así, emoción mediante, tanto Rodríguez como su equipo desataron el desahogo final al sellar la mejor actuación del año. "Quiero agradecer a todo el equipo por el trabajo increíble que realizó a lo largo de este fin de semana. Y cuando hablo de increíble son muchos los sentimientos que representa", afirmó.
Y agregó, ya con la mirada en su familia: "Están siempre así sea en las cosas más inverosímiles". Aunque, más allá de sus padres, Horacio e Irma, el piloto valoró el aporte de su hermano, Guillermo, que lo guió desde los boxes vía intercomunicador a lo largo de la carrera. "Me dio tranquilidad en los momentos complicados", afirmó.