Una década
Sandra dice que "llevo diez años de tratamiento, busco ayudar a la gente a que deje de sufrir. Hay jóvenes que llegan con sus padres a la reunión, y ellos se quedan porque el chico se escapa a jugar. También hay gente de más de 70 años. El programa tiene sus pasos, lo primero es no jugar por 24 horas. Esto es una enfermedad. No estamos en contra del juego, que quede claro, lo que ocurre que camino a los lugares de terapia siempre hay sala de juego, eso es un problema".
En tanto, la vecina de Wilde señaló que "las personas que se acerquen al grupo deben comprender su adicción, considerar todos los problemas en sus casas y laborales por el juego. Siempre se está en abstinencia. Por eso la ayuda es tan importante, como se hace en todos los grupos de la zona y del país".