La institución, ubicada en la calle Manuel Estévez 620, necesita leche de 1 a 3 años -Sancor, Vital, Nutrilon-, productos de higiene personal y de limpieza, para cubrir algunas de las necesidades de las residentes. También alimentos de cocción rápida y no perecederos.
La situación de la entidad social se fue agravando desde 2013, pero con los aumentos de los servicios sus costos se cuadriplicaron y de allí que hoy el panorama sea más dificultoso de tiempos anteriores.
Si bien reciben ayuda de panaderías para contar con pan y facturas cuyo excedente se reparte entre gente de barrios humildes que viene a pedir diariamente, pero no son viandas, todo lo demás no es sencillo de cubrir.
Para la asistencia de las internas, mujeres que van desde niñas de 4 o 5 años hasta abuelas de 70 u 80, todas con cierto grado de discapacidad, se necesitan también alimentos de rápida producción como quesos, tapas de empanadas, tartas leche larga vida, los no perecederos en general, junto a elementos de higiene personal como talcos, desodorantes, 'maquinitas' de afeitar, alcohol, jabón en pan, pañales para adultos y productos de limpieza.