En abril, del obispo diocesano Jorge Lugones, uno de los principales opositores a la instalación de la sala de juegos y que llegó a organizar un "Vía Crucis" a metros del flamante edificio que se levanta en una de las márgenes de Puente La Noria y a metros de un asentamiento, consideró que la apertura de la sala de juego "era un crimen contra los más pobres".
Según puntualizó el prelado lomense en aquella oportunidad, la cuestionada sala de Bingo traía aparejada en su opinión "la desunión y en algunos casos la destrucción familiar y la delincuencia".
Lugones, que es jesuita, no pierde ocasión en fustigar la iniciativa.