El obispo Lugones señaló que es necesario "organizar la esperanza mediante el compromiso de poner el hombro, acercarse, escuchar, cuidar y caminar juntos".
El obispo Lugones señaló que es necesario "organizar la esperanza mediante el compromiso de poner el hombro, acercarse, escuchar, cuidar y caminar juntos".
En la Casa de la Cultura de Almirante Brown se realizó el Segundo Encuentro de Justicia y Paz. Bajo el lema "Francisco y la sinodalidad: caminar juntos por la justicia y la paz", congregó a agentes pastorales, dirigentes políticos, movimientos sociales y referentes comunitarios de la diócesis de Lomas de Zamora. El encuentro fue organizado de manera conjunta por la Acción Católica Argentina, Cáritas y la Pastoral Social diocesana, inspirándose en las encíclicas y el magisterio del papa Francisco para abordar los desafíos socioeconómicos del conurbano bonaerense.
El cierre estuvo a cargo del obispo diocesano, monseñor Jorge Lugones, quien manifestó su preocupación por el actual estado de fragmentación social. Al respecto, el prelado señaló que es necesario "organizar la esperanza mediante el compromiso de poner el hombro, acercarse, escuchar, cuidar y caminar juntos". Asimismo, valoró la labor de quienes asisten de forma silenciosa a los sectores afectados por la pobreza y la exclusión. Lugones enfatizó la legitimidad del trabajo territorial de las parroquias y capillas en las periferias urbanas al recordar que los agentes eclesiales caminan diariamente los barrios y conocen de primera mano las problemáticas y el sufrimiento de la gente.
Las mesas de disertación estuvieron a cargo de Ayelén Tomasini y Enrique Del Percio, presidente y vicepresidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, respectivamente; Santiago Barassi, fundador de Factor Francisco, presidente de Centro Nueva Tierra e integrante del organismo episcopal; Paula Montenegro, concejala de Lomas de Zamora y miembro de la Unidad de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y Mariana Benítez de Cáritas diocesana.
Barassi planteó la necesidad de encarar un proceso de recomienzo a través de la restauración de los lazos sociales y el levantamiento de los sectores postergados; mientras Tomasini, recuperó las propuestas pontificias orientadas a la integración de las periferias y el desarrollo de una economía con rostro humano. A su turno, Del Percio remarcó la importancia de la centralidad comunitaria y la dignidad humana como fundamentos indispensables para la esperanza social.
Y Montenegro expuso sobre el complejo panorama que atraviesan los movimientos sociales y alertó sobre el impacto del creciente nivel de endeudamiento que afecta a las familias trabajadoras de la región. Asimismo, la presentación de las líneas de acción de Cáritas diocesana para el período 2025-2028 ofreció un marco de respuestas prácticas para la asistencia de emergencia. El encuentro diocesano coincidió en sintonía con las recientes declaraciones del papa León XIV, quien durante una jornada comunitaria en Castel Gandolfo -donde se ubica la residencia de verano del pontífice, en Italia- instó a la Iglesia global a tender puentes efectivos para erradicar las causas estructurales de la pobreza y las injusticias.