Los empleados de la compañía ya lo comprobaron: antes de llegar al trabajo, desde sus casas, envían a la máquina de café un mensaje de texto con su orden, ésta "lee" el texto y lo preapara.
El equipo también graba los últimos tres dígitos del número de teléfono del remitente en la espuma de color blanco, para que, de esta manera, cada empleado sepa cuál es la taza de café que le pertenece.