Esta silla de ruedas funciona en forma autónoma, surgió del proyecto cuando Jordan, el hijo del profesor Hung Nguyen, Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Tecnología de Sidney de la capital australiana, sufrió un accidente en una piscina hace 7 años que lo tuvo convaleciente durante algún tiempo.
Para poder comanadar esta silla, en la que se está trabajando hace dos décadas, funciona a partir de la instalación de una serie de sensores en el cuello del usuario para captar las señales eléctricas generadas en el cerebro y procesarlas luego.
El sistema instalado se encarga de decodificar las señales eléctricas provenientes y es capaz de interpretar ciertas órdenes como “izquierda” o “derecha” para hacer mover la silla. Como último paso, la silla acepta esa orden siempre que se le dé una confrimación cerrando los ojos durante unos segundos
Hasta el momento, la silla de ruedas pasó sin contratiempos una serie de ensayos clínicos para determinar su funcionamiento. El éxito de la etapa embrionaria del proyecto hace pensar que un diseño este pronto a fabricarse y para salir luego al mercado, aunque la comercialización puede demorar un lustro.