Pero el hecho de que otros famosos enviaran también mensajes a sus respectivas cuentas de Weibo en el mismo momento, cuando el programa emitía sus denuncias contra Apple, ha llevado a los internautas chinos a concluir que la televisión pública llegó a un acuerdo con las celebridades para que éstas se hicieran eco de las críticas.
El vicepresidente de Google, Lee Kaifu, confirmó en su weibo que "CCTV invitó a figuras de internet con influencia para comentar acerca de ciertos eventos, pero no les pagó.. lo sé porque fui invitado", y agregó que no acudió (ni escribió) porque el evento no estaba relacionado con asuntos que afecten a la subsistencia, como el aire, el agua o la seguridad alimentaria.
De hecho, muchos internautas criticaron que el programa no haya investigado otros escándalos más graves como la venta de leche en polvo para bebés contaminada o la polución del aire.
"¿Por qué no se enfocó en las flaquezas de las empresas estatales monopolísticas, pero sí en las malas prácticas de empresas privadas que no son esenciales para la vida de la gente?", comentó una internauta en su weibo, "por lo menos Apple ofrece un servicio post- venta. ¿Quién provee apoyo post-venta a las víctimas de la leche contaminada?", preguntó.
Otros indicaron que "el programa está dirigido a proteger el derecho de los ricos: aquellos que pueden comprarse productos de Apple o coches Volkswagen".
El día de la emisión del programa, el 15 de marzo -la Jornada del Consumidor en China-, y siguiendo la tradición de los últimos años de revelar prácticas poco ortodoxas de empresas que operan en el país asiático, además de criticar a Apple, el programa de CCTV denunció los frecuentes problemas de los vehículos de las marcas Volkswagen y Jianghuai.
En 2011, el programa dirigió duras críticas al Grupo Shuanghui, uno de los productores más grandes de jamones y salchichas, por contaminar sus productos con clenbuterol, esteroide que ilegalmente se da a los animales para que tengan más músculos y menos grasa. Tras la denuncia las acciones del grupo cayeron en un 40 por ciento, al borde de la bancarrota, según el Global Times