El problema de este plan es que los consumidores se muestran reacios a abandonar sus Blu-Ray tradicionales y hasta sus DVDs. La tecnología de Blu-Ray 3D avanzó tan velozmente que no dio tiempo a los usuarios para migrar de un tipo hacia la otra, por los usos de una tecnología que no terminó de amortizarse y porque en comparación los DVD son mucho más baratos que los Blu-Ray. El VHS fue el estándar durante más de diez años. El DVD un tanto menos y el Blu-Ray convencional un par de años. Los tiempos se aceleran.
La posibilidad de ver una película en HD desde Internet con servicios de pago o desde el mismo YouTube compite directamente con los reproductores hogareños. Sin embargo, hacer esto por Internet no está permitido. Por lo que la costumbre de "me compro una película para ver en mi casa" suma un punto a su favor ante su mayor rival del momento.
Aún no es posible una Internet en 3D, más allá que existan numerosos, costosos y extravagantes planes de entornos en la web pensados para acceder desde monitores en tres dimensiones. Pero el camino está dibujado. Se sabe que el sendero hacia una web del futuro va por ese lado. Entonces ¿Cómo podrá competir un Blu-Ray 3D, o un dispositivo más futurista, a una Internet libre y en 3D?
Quizás se trate de una web más "privatizada", limitada y regulada con contenidos pagos en su mayoría cuando cuenten con esta tecnología. Mientras Internet sea masiva y los Blu-Ray 3D no, no habrá conflicto de competencia. Es cuestión de tiempo y de evolución tecnológica en un mundo donde el avance de estos dispositivos es cada vez más veloz y permiten menos tiempo de adaptación en los usuarios.