- DP: A veces pensás que tenés una idea brillante, pero cuando la comentás con familia y tu círculo cercano, te dicen que no piensan lo mismo...
- DP: En muchas charlas remarcás la importancia de estar listo para fracasar, ¿qué tan importante es tolerar el fracaso?
- MR: Es esencial. La mayoría no emprende porque no puede ver qué va a suceder con eso. No se animan a dar ese paso, pero tomar ese riesgo es la única forma de descubrirlo. Como suelo decir: se aprende más en un día intentando que en un año pensando. Las cosas no pasan en el primer intento. Hay que fracasar. E intentar de nuevo.- DP: Nadie te enseña a lidiar con el fracaso, ¿creés que las escuelas deberían enseñar a fracasar?
- MR: Sí, e incluso antes. Los mormones, por ejemplo, cuando son jóvenes, se van durante un año a otro país a evangelizar. Todos los días salen a golpear puertas, y les dicen: "No, no, no". Así y todo, vuelven a levantarse a la mañana siguiente. La religión, la evangelización en sí, más allá de las posturas de cada uno, es un gran entrenamiento para la perseverancia y la superación de las dificultades. Cuando uno vende un producto, es exactamente igual.- MR: Lo más importante, por lejos, es la persona. Ese es el 99%. La idea solamente es el 1%.
- DP: ¿Qué debe que tener la persona?- DP: ¿Cuánto tiempo te lleva descubrir que alguien reúne todas esas características?
- MR: Muchísimo. Mis inversiones son en dos tipos de personas. La mayoría de las veces, en gente que conozco con anterioridad. Después, si se me acerca alguien que no conozco, me interesa conocerlo: charlaremos de su idea, sí, pero me interesa más pasar mucho tiempo con ellos para entender cómo piensan, descubrir cómo escuchan. Y es obligación que me caiga bien. Esto no se trata de la plata: la clave es ayudar a la gente a que sea exitosa; que resuelvan los problemas y salgan adelante. Si me caen mal, que consigan la plata por otro lado. Tal vez sean exitosos... pero la vida es corta, y yo quiero pasarla bien. - MR: Muchos no querían invertir ni trabajar con nosotros porque decían que íbamos a quedar rápidamente fuera del negocio. Estábamos seguros desde el principio que todos iban a terminar haciendo streaming con sus películas, pero no sabíamos cuando: no se puede forzar el momento. Pero sí podíamos prepararnos. Aunque nuestra compañía era muy buena para entregar DVDs, no fue pensada para eso. Queríamos ayudar a la gente a que encontrara la película que quisiera ver. Le dábamos al cliente lo que quería: DVD, streaming, como fuera. Esa fue nuestra inversión. Cuando la tecnología estuvo lista, empezó a funcionar naturalmente.
- DP: Uno de los grandes méritos de Netflix fue haber cambiado un hábito en el consumidor: que dejaran la piratería y comiencen a pagar por algo que podían tener gratuitamente, ¿qué los hizo creer en que podían modificar sus costumbres?
- MR: Ya había gente pagando por cosas que podía tener gratis, como los libros en Amazon. Nosotros estábamos seguro de que iba a ser así. La piratería es complicada, e incluso lo era más hace 15 años, cuando era más difícil ver lo que vos querías: como no querían ir al cine, robaban las películas. La realidad es que la mayoría de la gente es vaga: prefieren pagar tres dólares y tener la película a un click en lugar de esperar 20 minutos descargándola.