09 de octubre 2015 - 11:37
Marc Randolph: "Se aprende más intentando un día que pensando un año"
El cofundador de Netflix se dedica a apoyar y asesorar proyectos de pequeñas compañías emprendedoras: "Cuando elijo donde invertir, lo más importante es la persona, no su idea". El futuro, la televisión y las claves para comenzar un proyecto, en un mano a mano exclusivo
marc randolph: se aprende mas intentando un dia que pensando un ano
Cuando Marc Randolph arrancó con Netflix, la piratería era una amenaza ínfima. En 2004, con la compañía funcionando, dejó su lugar como socio. Necesitaba otra cosa. Hoy la encontró: se dedica a apoyar y acompañar a pequeños emprendedores. Invierte plata y tiempo en ayudarlos a desarrollar un producto, una idea; algo que mejore la vida de la gente. El emprendedor, que estuvo en Buenos Aires para dar una charla en "BA al mundo", dice que no hay que escuchar a la familia a la hora de desarrollar una idea, y rompe una de esas verdades absolutas: "No está todo inventado".

- Diario Popular: ¿Qué necesita una idea para implementarse? 

- Marc Randolph: Increíblemente, poco. Hay formas de testear una idea incluso sin desarrollarla del todo. La mayoría de las ideas, por lo general, tienen una cosa pequeña que te genera curiosidad saber si funciona. Algunos creen que es necesario invertir mucha plata, contratar mucha gente. Creen que una idea debe estar perfecta cuando empieza. Eso no es así. Si una idea es buena, aunque esté muy mal aplicada, se nota inmediatamente. Si es una mala idea, aunque hagas todo perfecto, seguirá siendo una mala idea.

- DP: A veces pensás que tenés una idea brillante, pero cuando la comentás con familia y tu círculo cercano, te dicen que no piensan lo mismo...

- MR: Tu opinión no importa. Tampoco la de ellos. La única opinión que vale es la de aquellas personas que utilizarán tu producto. Y ni siquiera hay que preguntarles. Solamente hay que ver si ellos hacen con tu producto lo que esperás que hagan. Hacer una versión pequeña, ponerlo enfrente de quien querés que lo use y ver qué hace con eso. 


- DP: En muchas charlas remarcás la importancia de estar listo para fracasar, ¿qué tan importante es tolerar el fracaso?

- MR: Es esencial. La mayoría no emprende porque no puede ver qué va a suceder con eso. No se animan a dar ese paso, pero tomar ese riesgo es la única forma de descubrirlo. Como suelo decir: se aprende más en un día intentando que en un año pensando. Las cosas no pasan en el primer intento. Hay que fracasar. E intentar de nuevo. 

- DP: Nadie te enseña a lidiar con el fracaso, ¿creés que las escuelas deberían enseñar a fracasar?

- MR: Sí, e incluso antes. Los mormones, por ejemplo, cuando son jóvenes, se van durante un año a otro país a evangelizar. Todos los días salen a golpear puertas, y les dicen: "No, no, no". Así y todo, vuelven a levantarse a la mañana siguiente. La religión, la evangelización en sí, más allá de las posturas de cada uno, es un gran entrenamiento para la perseverancia y la superación de las dificultades. Cuando uno vende un producto, es exactamente igual. 

- DP: ¿Creés que está todo inventado?
 

- MR: Para nada. Recién estamos en el comienzo. Hoy en día hay cambios enormes en absolutamente todas las áreas. Internet es un gran ejemplo: ¿qué va a pasar cuando tu auto, tu heladera y cada cosa en tu casa esté conectado a internet? Hay mucho por hacer. En el futuro, cuando pensemos en estos días, nos vamos a dar cuenta que recién es el principio.


- DP: ¿Qué evaluás a la hora de elegir un proyecto en el que invertir? 

- MR: Lo más importante, por lejos, es la persona. Ese es el 99%. La idea solamente es el 1%.

- DP: ¿Qué debe que tener la persona?  

- MR:
Me debe convencer de que seguirá intentándolo. Busco que sean tipos determinados para resolver un problema, como perros con un hueso duro de roer. Emprender no es fácil: se pasan por situaciones incómodas y aburridas tal vez durante años. Yo no quiero forzarlos a que continúen, pero quiero saber si tienen algo adentro que los pueda sostener. A la vez, es fundamental que estén convencidos y no se dejen influenciar por quienes les dicen que su idea no es buena, pero también que sepan escuchar. Esa no es una combinación sencilla. 

- DP: ¿Cuánto tiempo te lleva descubrir que alguien reúne todas esas características?

- MR: Muchísimo. Mis inversiones son en dos tipos de personas. La mayoría de las veces, en gente que conozco con anterioridad. Después, si se me acerca alguien que no conozco, me interesa conocerlo: charlaremos de su idea, sí, pero me interesa más pasar mucho tiempo con ellos para entender cómo piensan, descubrir cómo escuchan. Y es obligación que me caiga bien. Esto no se trata de la plata: la clave es ayudar a la gente a que sea exitosa; que resuelvan los problemas y salgan adelante. Si me caen mal, que consigan la plata por otro lado. Tal vez sean exitosos... pero la vida es corta, y yo quiero pasarla bien. 


- DP: Originalmente, Netflix arrancó como una empresa de alquiler de DVDs, y luego modificó internamente el negocio: ¿fue difícil encontrar el momento para cambiar?
 

- MR: Muchos no querían invertir ni trabajar con nosotros porque decían que íbamos a quedar rápidamente fuera del negocio. Estábamos seguros desde el principio que todos iban a terminar haciendo streaming con sus películas, pero no sabíamos cuando: no se puede forzar el momento. Pero sí podíamos prepararnos. Aunque nuestra compañía era muy buena para entregar DVDs, no fue pensada para eso. Queríamos ayudar a la gente a que encontrara la película que quisiera ver. Le dábamos al cliente lo que quería: DVD, streaming, como fuera. Esa fue nuestra inversión. Cuando la tecnología estuvo lista, empezó a funcionar naturalmente.

- DP: Uno de los grandes méritos de Netflix fue haber cambiado un hábito en el consumidor: que dejaran la piratería y comiencen a pagar por algo que podían tener gratuitamente, ¿qué los hizo creer en que podían modificar sus costumbres?

- MR: Ya había gente pagando por cosas que podía tener gratis, como los libros en Amazon. Nosotros estábamos seguro de que iba a ser así. La piratería es complicada, e incluso lo era más hace 15 años, cuando era más difícil ver lo que vos querías: como no querían ir al cine, robaban las películas. La realidad es que la mayoría de la gente es vaga: prefieren pagar tres dólares y tener la película a un click en lugar de esperar 20 minutos descargándola. 


- DP: ¿Tenés una idea de cómo será el consumo de entretenimiento audiovisual en el futuro?


- MR:
Sí: la televisión va a cambiar. Ojo: es mi opinión, no la de Netflix. El streaming es una experiencia muy distinta para ver televisión. Hoy todavía tenés que esperar una semana para que salga un capítulo nuevo. Con el streaming, en el momento que se afiance, cambiará la forma de contar las historias: ya no será necesario terminar un episodio con suspenso, ni dedicarle cinco minutos a repasar el episodio anterior. Además, cuando todo se vuelva masivo, habrá contenido cada vez más específico para las subaudiencias. Por último, las pantallas chicas que, al ser transportables, cambian la forma de cómo se ven los contenidos. Y de producirlos. En realidad, no sé qué va a pasar. Lo que sí, sé que será realmente muy interesante.