Destacó que pese a las denuncias en contra del portal y sus creadores, posteriormente existieron reuniones entre ambas partes para llegar a un acuerdo y continuar con el funcionamiento del sitio.
“Con la Cámara Argentina del Libro tuvimos un acercamiento en febrero o marzo, principalmente con su presidente, (Isaac) Rubinzal, y fue muy positivo encontrarnos y conocernos porque en ambas partes había percepciones equivocadas”, explicó.
“Como primer paso desarrollamos una herramienta exclusiva de denuncias para que cualquiera pueda comunicarse con nuestro canal de recepción. Hay un equipo que se ocupa todos los días de atender consultas. Para la Cámara Argentina del Libro desarrollamos un canal especial y para otros también, como es el caso de CAPIF (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas)”, puntualizó.
Los acuerdos con CAPIF y algunas discográficas forman parte de una estrategia que la empresa inició el año pasado para evitar futuros problemas legales en el Taringa! Música, uno de los últimos productos que la empresa presentó este año en el que los usuarios registrados pueden acceder a un catálogo de música por “streaming” (recepción en vivo bajo demanda).
“Las discográfica y los que tenían la propiedad sobre la música no entendían o no veían a Internet como un aliado para hacer negocios, más bien la ubicaban en la vereda de enfrente y esto fue cambiando”, enfatizó Botbol.
“Uno se sienta a charlar con alguien de una discográfica y no hay ninguna duda que el futuro está en Internet y la única variable es encontrar cuál es el modelo de negocio que va a ser que todos se beneficien”, añadió.
Taringa! es una de las páginas Web más populares en Latinoamérica, que recibe un promedio de 75 millones de visitas al mes y posee unos 20 millones de usuarios registrados.
El sitio combina la interacción de una red social con las características de los sitios de contenidos en donde los usuarios suben materiales propios o de terceros.