La novela fue señalada por una cuenta anónima que asegura haber detectado un uso casi total de inteligencia artificial, una acusación que el autor y su editorial rechazan.
La novela fue señalada por una cuenta anónima que asegura haber detectado un uso casi total de inteligencia artificial, una acusación que el autor y su editorial rechazan.
La novela "C'était ça ou mourir", del escritor canadiense Thélyson Orélien, quedó envuelta en una polémica por presunto uso de inteligencia artificial, según aseguró una cuenta anónima, que puso en duda el valor de esta obra, que ya vendió más de 35.000 ejemplares y es considerada una de las revelaciones del retorno (rentrée) de la literatura francesa.
La acusación surgió de una publicación realizada el lunes en la red social X por la cuenta "Balance ton Claude". Según sus responsables, analizaron distintos pasajes del manuscrito con la herramienta estadounidense Pangram y obtuvieron "casi siempre el mismo resultado: 100 % IA". La cuenta calificó a Pangram como "con diferencia el detector de IA más fiable" y aseguró que tiene una tasa de falsos positivos del 0,0041 %.
La denuncia tiene especial impacto por la trayectoria que alcanzó la novela. Orélien, de 38 años, de origen haiteano y radicado en la región francesa de Quebeq, Canadá. Su obra figura en las primeras selecciones de los premios Goncourt des lycéens, Femina, Médicis y Renaudot, y está traducida a más de 20 idiomas.
La historia sigue a Jonas, un joven profesor haitiano de historia y geografía que debe abandonar su país debido a la violencia y la inseguridad.
Grasset, la editorial que adquirió los derechos para la Europa francófona, rechazó inicialmente las acusaciones y las calificó como "rumores". "Estamos ante fake news. (...) Estas herramientas supuestamente capaces de reconocer la IA son a su vez IA que fantasean con que la Biblia fue escrita artificialmente", sostuvo la editorial a BFMTV. También señaló que existen numerosas novelas escritas con IA disponibles en Amazon, pero que ninguna alcanzó el éxito de la obra de Orélien.
Ante la repercusión que tomó el caso, Grasset difundió posteriormente un comunicado en el que dio la palabra al escritor. Orélien sostuvo que las "repeticiones" señaladas como una característica de los textos generados por inteligencia artificial responden a "una tradición literaria haitiana y caribeña", con una poética propia.
El autor cuestionó además que esos recursos puedan utilizarse como prueba de generación artificia al asegurar que: "Se puede discutir de mi estilo, pero convertir estos procedimientos en pruebas de inteligencia artificial no tiene nada que ver con la crítica literaria".
También agradeció a los lectores que "dan un lugar en su vida" a su libro y señaló que: "en un mundo en el que algunos querrían comprobar siempre de dónde venimos antes de escuchar lo que decimos, esta acogida me conmueve profundamente".
En el mismo comunicado, Grasset aseguró renovar "su confianza absoluta" en Orélien y defendió las características de su escritura frente a cualquier intento de medirla o normalizarla mediante herramientas tecnológicas. La editorial pertenece al grupo Vivendi, controlado por el multimillonario Vincent Bolloré.
Orélien no quiso responder preguntas de los medios franceses que lo contactaron, aunque sí precisó a "Libération" que sufrió "numerosos ataques racistas" desde su llegada a Francia. Antes de publicar esta primera novela, editada el pasado invierno en Quebec, el escritor había desarrollado principalmente su carrera en la poesía.