En el mundo de "eRepublik" la crisis del planeta exige a los jugadores organizarse y trabajar en equipo para no desaparecer. Cada país tiene su propio presidente y un congreso, que son elegidos una vez al mes con el voto de los participantes. Tienen sus embajadores, ministros y su propia moneda.
Cada jugador debe trabajar, entrenar militarmente y producir alimentos y armas a diario, para ganar dinero, autosustentarse y pelear en batalla, que es lo que le da puntos en el juego.
Esta realidad ha generado la necesidad de alianzas mundiales. En ese contexto, Chile pasó hace poco tiempo a integrar la alianza enemiga a la que pertenece Argentina.
Así la guerra no tardó en llegar e involucró a ambos países, y a los aliados de más de 50 naciones que pelearon en ambos bandos para torcer la balanza a su favor.
La vida real se filtra en la virtual
Aunque se trata de un juego, la realidad se mete a diario mezclándose lo cotidiano, lo político, lo simbólico y lo ideológico en el mundo virtual.
En esa dinámica, hay más de 10 partidos políticos y la mitad son de izquierda. Estos y los de derecha se disputan el poder todos los meses.
Lo ideológico está presente de modo muy fuerte, aunque no sirva para el juego. El rostro del Che Guevara, la imagen de Raúl Alfonsín o Juan Domingo Perón, la de Manuel Belgrano y José de San Martín se enarbolan para distintos fines.
Ahí entra lo simbólico. El ataque a Chile, se lanzó el 2 de abril, día de la recuperación temporal de las Malvinas, recordando a los caídos.
La nacionalización de YPF provocó que los jugadores españoles pelearan con un avatar de Repsol contra los argentinos, que sacaron a relucir el viejo logo de la petrolera nacional.
En toda esa rara mezcla de lo real y lo lúdico, los jugadores de todas las edades también se divierten, hacen amigos y generan vínculos. Pero el juego también exige disciplina, trabajo en equipo, decisiones políticas y de estrategia militar acordadas.
Fuente: Diario Uno