Valverde Victoriano había sido detenido en septiembre del año pasado en Pucusana, al sur de Lima, tras permanecer prófugo durante más de diez días luego del crimen. Su captura fue el resultado de un operativo conjunto entre la Policía Nacional del Perú, la Policía Bonaerense e Interpol, que logró rastrearlo a partir de su teléfono celular. Fue arrestado cuando intentaba escapar oculto en un camión de pescado sobre la Panamericana Sur.
Durante su traslado, el acusado negó los hechos. “Me están echando la culpa nada más. No matamos a nadie”, sostuvo ante las cámaras. Desde entonces permaneció alojado en el Penal de Nuevo Imperial, en la provincia de Cañete, una de las cárceles más comprometidas del sistema penitenciario peruano por sus niveles de hacinamiento: fue diseñada para poco más de mil internos, pero actualmente alberga cerca de dos mil personas.
En un primer momento, la investigación lo señalaba como líder de una organización narco transnacional con ramificaciones en la Villa 1-11-14 y el sur del conurbano bonaerense. Sin embargo, con el avance del expediente, los investigadores determinaron que por encima de él operaba Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias “Señor J”, a quien se le atribuye haber ordenado el triple homicidio.
La extradición había sido solicitada por la Justicia argentina en septiembre, pero el acusado se negó a una entrega voluntaria, lo que obligó a activar el procedimiento formal entre ambos países. Con la aprobación del gobierno peruano, el próximo paso será coordinar el operativo para su traslado a la Argentina, donde deberá enfrentar el proceso judicial por uno de los casos más conmocionantes del último tiempo en el conurbano.