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29 de mayo 2026 - 14:37
Una Luna poco habitual podrá verse este fin de semana

La noche del sábado al domingo se producirá una microluna azul, una combinación astronómica poco frecuente que no volverá a repetirse hasta fines de 2028.

La Luna ofrecerá este fin de semana un espectáculo poco frecuente para quienes miren el cielo durante la noche del sábado al domingo ya que se trata de una "microluna azul", un fenómeno que combina dos eventos astronómicos inusuales y que no volverá a registrarse hasta el 31 de diciembre de 2028.

La principal característica de este acontecimiento es que será la segunda luna llena de mayo, condición que da origen al término "luna azul". Este fenómeno ocurre aproximadamente cada dos o tres años y no implica un cambio de color en el satélite natural, sino una particularidad del calendario lunar.

Dos fenómenos en una misma noche

Además de ser una luna azul, esta luna llena coincidirá con una microluna. A diferencia de las populares superlunas, que se observan más grandes y brillantes, las microlunas se producen cuando la Luna se encuentra cerca de su punto más lejano respecto de la Tierra.

En parte de Sudamérica podrá observarse además la ocultación temporal de la estrella Antares.

Según los especialistas, durante este evento el satélite estará a unos 406.000 kilómetros de nuestro planeta. Por esa razón, se verá ligeramente más pequeña y menos luminosa que una luna llena promedio.

El astrónomo Gianluca Masi, responsable del Virtual Telescope Project, explicó que la Luna aparecerá "cerca de un 6 % más pequeña y un 10 % menos brillante que una luna llena promedio".

El fenómeno podrá observarse desde distintos puntos del planeta, aunque ofrecerá particularidades según la ubicación geográfica.

Mientras que en el hemisferio norte la Luna aparecerá cercana a Antares, la estrella más brillante de la constelación de Escorpio, en parte del hemisferio sur, incluidos Argentina y Chile, podrá verse cómo el satélite oculta temporalmente a esa estrella, generando un atractivo adicional para los observadores.

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Aunque los cambios de tamaño y brillo serán sutiles para la mayoría de las personas, se podra seguir el fenómeno a simple vista o mediante telescopios y binoculares.

Quienes no puedan observarlo directamente también tendrán la posibilidad de seguir transmisiones en vivo realizadas por observatorios y proyectos especializados. Tras esta aparición, habrá que esperar más de dos años para volver a presenciar una luna azul.