La balanza comercial energética acumuló entre enero y junio un saldo positivo de US$ 6.987 millones, un 87% más que un año atrás. El crecimiento fue impulsado por el fuerte aumento de la producción y las exportaciones de Vaca Muerta.
La balanza comercial energética acumuló entre enero y junio un saldo positivo de US$ 6.987 millones, un 87% más que un año atrás. El crecimiento fue impulsado por el fuerte aumento de la producción y las exportaciones de Vaca Muerta.
La Argentina alcanzó un nuevo récord en el sector energético durante el primer semestre de 2026. Impulsada por el crecimiento sostenido de Vaca Muerta, la balanza comercial de combustibles y energía registró un superávit de 6.987 millones de dólares entre enero y junio, el mayor saldo positivo de la historia para ese período.
El dato surge de un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que destacó un incremento interanual del 87% respecto del mismo semestre de 2025 y atribuyó el resultado, principalmente, al fuerte aumento de la producción no convencional de petróleo y gas en la cuenca neuquina.
Según el relevamiento, Vaca Muerta ya representa el 68% de la producción nacional de petróleo y el 67% del gas extraído en el país. Ese crecimiento permitió un fuerte salto en las exportaciones de combustibles y energía, que crecieron 52% en comparación con el año pasado y pasaron de US$ 5.345 millones a más de US$ 8.118 millones.
De esta manera, el complejo energético consolidó su protagonismo dentro del comercio exterior argentino. Actualmente, explica más del 15% de todas las exportaciones del país, una participación que no se registraba desde hace dos décadas y que confirma el cambio estructural que atraviesa el sector.
Al mismo tiempo, las importaciones de combustibles y lubricantes mostraron una marcada caída. En términos de valor disminuyeron 29% interanual y descendieron hasta representar apenas el 3% del total de las compras externas de la Argentina, el nivel más bajo desde 2007.
El informe también relativizó el impacto del contexto internacional sobre estos resultados. Si bien el mercado petrolero atraviesa un período de alta volatilidad debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán y a las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, la Bolsa de Comercio de Rosario concluyó que la mejora de la balanza energética argentina responde principalmente al incremento de la producción y no al aumento de los precios internacionales.
Las estadísticas respaldan esa afirmación. El 79% del crecimiento de las exportaciones registrado durante el primer semestre obedeció a un mayor volumen físico de ventas al exterior, mientras que sólo el 21% restante estuvo vinculado al incremento de las cotizaciones internacionales del petróleo.
Las perspectivas para el resto del año también son alentadoras. La BCR proyectó que la producción nacional de petróleo crecerá alrededor de 16% en 2026, lo que permitiría superar el récord histórico alcanzado en 1998. De concretarse esa expansión, el superávit energético anual podría sobrepasar por primera vez los US$ 12.000 millones.
En paralelo, el sector espera un nuevo impulso con la entrada en funcionamiento del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), prevista para noviembre próximo. La obra, aprobada en marzo de 2025 bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), unirá Allen con Punta Colorada, en la costa atlántica de Río Negro, a través de un trazado de casi 600 kilómetros.
La nueva infraestructura permitirá transportar inicialmente unos 190.000 barriles diarios adicionales hacia una terminal de exportación de gran escala. Las proyecciones indican que esa capacidad podría ampliarse hasta 390.000 barriles por día a mediados de 2027 y alcanzar, en una etapa posterior, hasta 700.000 barriles diarios, en línea con el crecimiento esperado de la producción en Vaca Muerta.
Con esa nueva salida al Atlántico, el potencial exportador del sector energético argentino crecería de manera significativa. Las estimaciones indican que las ventas externas de energía podrían superar los US$ 18.500 millones en 2027, consolidando a la Patagonia como el principal polo generador de divisas del país.