En una de las esquinas más emblemáticas del Sur porteño, el local es desde 1905 testigo de las vivencias de la gente. Fue declarado Bar Notable y Patrimonio Histórico Porteño y cuenta con obras de arte de pintores importantes.

Suárez y Caboto. En una de las esquinas, frente a la Plaza Solís, está el bodegón La Buena Medida. Es uno de los Cafés Notables de la Ciudad de Buenos Aires. Nació a comienzos del siglo pasado y atesora gran parte de la historia de los trabajadores del puerto boquense. Cada madrugada, los portuarios se agolpaban para tomar algo. La realidad del local hoy es bien distinta más allá del título merecidamente otorgado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La Buena Medida es un típico bodegón porteño que nació en 1905, justo el mismo año y en la misma zona en la que se fundó el Club Atlético Boca Juniors. No es casualidad que cada 3 de abril, fecha en que se conmemora el aniversario Xeneize, se presenten autoridades y socios del club en el local. El almacén de ramos generales y bar abrió sus puertas para recibir a los muchos trabajadores que se desempeñaban en el puerto.

El bodegón es parte de una tradición familiar. Antonio Schiavone, quien lo lleva adelante, es el hijo de Angel Schiavone, quien manejó el bar desde 1972. La esquina fue cambiando de propietarios hasta ser adquirida por el Bebe, apodo de Angel. El, antes había atendido el bar La Mascota, que fue demolido cuando se construyó la autopista. Tony se crió entre el mostrador, las mesas y los juegos con las chapitas de las botellas que había en La Buena Medida. En los 80 se hizo cargo del bodegón.

Recuerdos

“Cuando yo era chico acá había mucha alegría y mucho trabajo”, asegura Tony. Según cuenta, de noche el puerto se iluminaba con las luces de los barcos, el paseo costanero estaba precioso, la gente caminaba por la calle hasta muy tarde, en cada manzana había muchos boliches, y todos llenos: La Moscota, El Gumersindo, El Café del Viejo, El Ribera Sur, El Timón, El Pescadito, El Chumbito y La Buena Medida, de Suárez 101, frente a la plaza Solís (inaugurada en 1894).

“Este bar es una especie de homenaje a la gente que nos cobijó y nos enseñó el camino de la amistad, del amor y de la familia. Los recuerdos son muchos. Yo jugaba en la plaza y he roto algún vidrio de este local. Y hoy me tocó estar acá, del otro lado del mostrador. Cuando pienso en lo que fue quedo un poco descolocado. Esta zona era muy comercial, con empresas, talleres, hasta un restaurante japonés hubo por acá. Hoy no es lo mismo. La Boca es un barrio muy especial, con su gente, sus calles sus casitas... De acá de La Boca me van a llevar porque yo no me voy a ir”, expresó Tony Schiavone en “La Boca x La Boca”.

Además agregó: “Este bar está abierto desde 1905. Desde la columna para acá estaba el bar y de la columna para allá, el almacén. A las 5 y media de la mañana ya estaba lleno de la gente que iba al puerto. Si pedías un café con leche te echaban. Era un café y una grapa, una ginebra o un coñac jaja. Esa gente se reunía con los amigos temprano, se iba a trabajar y a la tarde volvía. En los años 70 y 80 se trabajaba muy bien. Acá venían además muchos jugadores del fútbol como Ricardo Bochini, Norberto Menéndez, Carlitos Randazzo... Nuestra especialidad siempre fue el arroz con calamares, el mondongo, el pastel de papas y los straginatti al fileto y pesto”.

También se sirven sandwiches de mortadela y jamón crudo. El local, que fue declarado Bar Notable y Patrimonio Histórico Porteño, cuenta con obras de arte de pintores importantes, que se exhiben a la clientela. Desde La Buena Medida se pueden observar los conventillos. La zona es humilde, pero no se inunda más.