“No es fácil jugar contra Novak, es uno de los mejores de todos los tiempos. Pero intento concentrarme en mi juego y aprender cada vez que lo enfrento”, dijo Sinner tras el partido, con respeto, pero dejando en claro que el cambio de mando ya es una realidad.
El propio Djokovic lo reconoció con su lenguaje corporal: saludó al público con el gesto de adiós, sin esconder su frustración por una derrota que no solo lo dejó fuera de la final, sino que lo aleja del sueño de conquistar su 25° Grand Slam.
Alcaraz, de menor a mayor
Del otro lado del cuadro, Carlos Alcaraz avanzó a la final luego de que su compatriota Lorenzo Musetti abandonara en el cuarto set, cuando el marcador estaba 4-6, 7-6(3), 6-0 y 2-0 tras 2 horas y 25 minutos de juego.
El inicio fue complicado para el murciano. Musetti, que ya le había ganado un set en la final de Montecarlo semanas atrás, lo volvió a incomodar con su juego elegante, su revés a una mano y su inteligencia táctica. Alcaraz cometió errores no forzados, se mostró incómodo y hasta llegó a estar contra las cuerdas durante un set y medio.
Sin embargo, como en los grandes momentos, supo sobrevivir al temporal: elevó su nivel en el tie-break del segundo set, ganó confianza y arrasó con su tenis en los dos parciales siguientes. La seguidilla fue demoledora: firmó un 6-0 y arrancó el cuarto set con dos juegos a favor antes de que Musetti decidiera abandonar el partido.
“No es la manera que uno quiere clasificar, pero le deseo lo mejor a Lorenzo. Fue un partido duro, sobre todo al principio, cuando él dominó los ritmos”, señaló Alcaraz tras el encuentro. “Después me solté y pude hacer mi mejor tenis. Estoy contento por volver a la final”.
El español de 22 años alcanzó así su segunda final consecutiva en París. En total, disputará su quinta final de Grand Slam (todas ganadas hasta ahora), con un récord en polvo de ladrillo que asusta: solo Holger Rune logró vencerlo en lo que va del año sobre esta superficie. Lleva 13 triunfos consecutivos en Roland Garros, donde el año pasado conquistó el título y se colgó la medalla de plata olímpica.
Una final para la historia
Sinner y Alcaraz se enfrentarán por 12° vez. El historial favorece al español por 7 a 4, aunque las últimas cuatro veces también fueron victorias para él, incluyendo la final del Masters 1000 de Roma hace unas semanas. Sin embargo, en esta edición de Roland Garros el italiano mostró un nivel superlativo, y llega más descansado que su rival.
Será una final inédita, cargada de simbolismo: los dos mejores del ranking mundial, ambos nacidos en el siglo XXI, definirán un Grand Slam por primera vez. El futuro ya llegó, y se jugará en la cancha central de París este domingo.