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13 de julio 2026 - 13:27
Un miércoles a las 16 y el país en pausa: la semifinal ante Inglaterra pondrá a prueba el fanatismo argentino

La semifinal ante Inglaterra trae un desafío extra para el hincha: se juega este miércoles a las 16, hora argentina, en plena jornada de trabajo, de estudio y de obligaciones.

La Selección define su pase a la final en pleno horario laboral. Una encuesta previa al Mundial ya había anticipado lo que se viene: trabajos reacomodados, promesas, cábalas y hasta bodas y funerales que podrían cambiar de fecha por la Scaloneta.

Después del sufrido 3-1 a Suiza en la prórroga, con el golazo de Julián Álvarez y el cierre de Lautaro Martínez, Argentina se metió entre los cuatro mejores del Mundial. Pero la semifinal ante Inglaterra trae un desafío extra para el hincha: se juega este miércoles a las 16, hora argentina, en plena jornada de trabajo, de estudio y de obligaciones. Y ahí es donde el fanatismo nacional va a mostrar de qué está hecho.

Los números anticipan lo que se viene. Un estudio de Betsson realizado entre hinchas argentinos antes del torneo reveló que el 88 por ciento cambiaría algo de sus planes por un partido importante de la Selección, y el dato más aplicable a este miércoles es contundente: el 46 por ciento reorganizaría directamente su horario de trabajo o estudio. A eso se suma el 41 por ciento que movería una juntada con amigos o familia y el 32 por ciento que ajustaría una comida o un evento.

Pero hay casos que van mucho más lejos. Un 20 por ciento postergaría una cita médica, un 17 por ciento movería un cumpleaños, un 9 por ciento cambiaría la fecha de una boda ajena y un 6 por ciento movería su propio casamiento. El dato más insólito: un 4 por ciento sería capaz de reprogramar un funeral con tal de no perderse a la Albiceleste.

La encuesta también anticipó el costado supersticioso y sentimental que crece a medida que la Copa se acerca. Si Argentina vuelve a salir campeona, el 67 por ciento de los hinchas haría alguna promesa o gesto simbólico: comprar una camiseta o una bandera para el recuerdo, cumplir una promesa personal o religiosa, cambiarse el look o, en el caso del 14 por ciento, tatuarse para siempre la hazaña. Después de las agonías ante Egipto y Suiza, las cábalas ya son parte del plantel.

La ilusión, mientras tanto, está donde los propios hinchas la habían puesto: casi 8 de cada 10 creían antes del torneo que la Selección llegaría a la final o levantaría la Copa, y el equipo de Scaloni va camino a darles la razón. Enfrente estará una Inglaterra que eliminó a Noruega con un doblete de Bellingham y que buscará su primera final desde 1966. El duelo llega con un condimento histórico: por primera vez desde Italia 1990, las semifinales reúnen a cuatro selecciones que ya levantaron la Copa del Mundo.

El miércoles a las 16, las calles se van a vaciar, las oficinas van a poner la tele y medio país va a encontrar una excusa. Porque si algo dejó claro el estudio, y confirman estas semanas de Mundial, es que para el hincha argentino la Selección no es un plan más: es el plan alrededor del cual se acomoda todo lo demás.