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11 de julio 2026 - 13:46
Crecen las deudas entre repartidores de aplicaciones: cuál es su principal reclamo

El sindicato de trabajadores de plataformas advirtió que los créditos ofrecidos por las empresas pueden alcanzar tasas de hasta el 700% anual y que muchos repartidores extienden sus jornadas para poder pagarlos.

Los trabajadores de aplicaciones de delivery acumulan cada vez más deudas con las propias plataformas para las que prestan servicios, en un esquema de financiamiento que, según denunció el Sindicato de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa), puede alcanzar tasas de interés de hasta el 700% anual. Desde el gremio reclaman una regulación estatal y alertan sobre el impacto que estos préstamos tienen sobre las condiciones laborales del sector.

Belén D'Ambrosio, secretaria general del sindicato, aseguró que numerosos repartidores terminan trabajando más horas para afrontar las cuotas de los créditos. Según explicó, se trata de préstamos selectivos dirigidos principalmente a quienes mantienen altos niveles de actividad dentro de las aplicaciones.

La mayoría de esos financiamientos se destina a la compra o reparación de bicicletas y motocicletas, herramientas esenciales para el trabajo cotidiano de los repartidores. Además, las plataformas también ofrecen líneas de crédito a los comercios adheridos, consolidándose como actores relevantes dentro del sistema de financiamiento no bancario.

La expansión de estos préstamos se explica, en parte, por las dificultades que enfrentan muchos trabajadores para acceder al crédito tradicional. Al no contar con antecedentes financieros suficientes ni con un historial bancario consolidado, las plataformas se convirtieron en una alternativa para obtener recursos.

Las empresas sostienen que estos programas buscan ampliar las posibilidades de financiamiento para un sector históricamente excluido del sistema crediticio formal. En ese sentido, destacan que la información generada por la actividad de los repartidores permite construir perfiles financieros alternativos.

Un informe reciente del Banco Central dedicó un apartado específico a la denominada “economía gig”, integrada por actividades de corto plazo como el reparto y el transporte de pasajeros. El organismo identificó tres características centrales del sector: la flexibilidad horaria, vínculos laborales alejados de los contratos tradicionales y la digitalización de los pagos.

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El estudio también señaló que las plataformas utilizan métricas de desempeño para determinar quiénes pueden acceder a un préstamo. Entre los criterios considerados figuran la antigüedad del trabajador, la tasa de aceptación de pedidos y las calificaciones otorgadas por los usuarios.

Según datos del Banco Central, la cantidad de deudores vinculados a estas plataformas creció un 122% durante 2025, luego de haber registrado una expansión del 177% entre 2023 y 2024. El organismo estimó, además, que la deuda promedio de los monotributistas que trabajan en aplicaciones alcanzó los 900.000 pesos per cápita a fines del año pasado, mientras que en el caso de los comercios el monto fue siete veces superior.

El informe concluyó que los trabajadores independientes representan el 54% de quienes toman este tipo de créditos y concentran más del 62% del saldo total otorgado. “Las plataformas están financiando a su propia base de trabajadores”, resumieron los técnicos de la autoridad monetaria.

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En paralelo, distintas compañías avanzan en acuerdos para ampliar estos servicios. Una entidad bancaria anunció recientemente un convenio con Rappi para ofrecer soluciones de pago, financiamiento y bancarización a repartidores y comercios. Pedidos Ya, por su parte, informó que comenzó a otorgar préstamos a locales adheridos en 2022 y a repartidores en 2024, y precisó que ya entregó 57.000 créditos por un total de 84 millones de dólares.

Desde el sindicato, sin embargo, cuestionan el impacto de estas políticas. “Tenemos situaciones de compañeros que extienden su jornada laboral para devolver los préstamos”, advirtió D'Ambrosio. Trabajamos entre 10 y 12 horas solo para gastos fijos. La situación es la de una dependencia muy grande hacia las empresas, estos préstamos deberían estar regulados por el Estado”, afirmó. La dirigente agregó que las aplicaciones evalúan la productividad y la disponibilidad horaria para conceder créditos, mientras los repartidores perciben ingresos que oscilan entre 1.500 y 3.000 pesos por entrega.