En Construcción, que en diciembre de 2025 y enero de 2026 había registrado variaciones positivas luego de un período predominantemente de caídas entre mayo y noviembre de 2025, no hubo cambios en el empleo ni en febrero ni en marzo.
A lo largo de 2025, exceptuando julio y agosto, y en lo que va de 2026, con excepción de enero, el empleo femenino tuvo una evolución algo más favorable que el masculino. En abril de 2026 el empleo se contrajo levemente para los hombres (-0,1%) pero se expandió levemente para las mujeres (+0,1%).
Por otra parte, el salario mínimo continúa perdiendo capacidad adquisitiva: casi 40% menos que en noviembre de 2023. La remuneración promedio de los asalariados registrados del sector privado proveniente del SIPA mostró una recuperación real de 1,3% en abril luego de la caída de 1,8% en marzo.
El salario mínimo registra una pérdida de casi el 40% desde noviembre de 2023.
El estudio reseñó que en diciembre de 2023 se inició un extenso proceso de merma del valor real del salario mínimo, vital y móvil, cuando se contrajo 15% de la mano de la aceleración inflacionaria, seguido por una caída aún mayor, del 17%, en enero de 2024. Esta tendencia se interrumpió momentáneamente en algunos meses posteriores cuando el incremento nominal acompañó o superó la inflación.
Sin embargo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 el salario mínimo real acumuló una caída de 39,7%. Esta contracción, junto con la tendencia decreciente de los años anteriores, lleva a que el salario mínimo en términos reales de mayo de 2026 se ubique en un valor inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Asimismo, implica una erosión del 66,5% respecto del valor máximo de la serie, en septiembre de 2011, de forma tal que representa apenas un tercio del mismo.