También creció la categoría “otros vinos”, con un repunte del 4,1%, aunque su participación es marginal, de apenas el 0,4%, por lo que su impacto en el total es limitado. En contrapartida, los vinos sin mención varietal registraron una caída del 5,2%: pasaron de 508,4 millones de litros vendidos en 2024 a 481,8 millones en 2025, es decir, 26,6 millones de litros menos.
Los espumosos tampoco escaparon a la tendencia negativa. Sus ventas retrocedieron un 5,1%, al bajar de 27,7 a 26,3 millones de litros, profundizando el escenario de contracción general.
Con estos números, el sector enfrenta uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Mientras las bodegas buscan sostener el consumo con propuestas de mayor valor agregado y nuevos formatos, el desplome del volumen total refleja un cambio profundo en los hábitos de los argentinos y plantea un desafío estructural para una de las industrias emblemáticas del país.