ver más
03 de septiembre 2026 - 14:29
Mastellone: pérdidas por suba del costo logístico y caída del consume de lácteos

La empresa cerró el primer semestre de 2026 con una pérdida de $4.791 millones y una caídA de 6,7% en sus ingresos. El deterioro se concentró en el mercado argentino, mientras las exportaciones, la generación de caja y la reestructuración de la deuda aportaron señales más favorables.

Los estados financieros de Mastellone Hermanos correspondientes al primer semestre de 2026 marcan las dificultades que atraviesa la industria de alimentos de consumo masivo.

La compañía logró sostener su operación, generar efectivo y reducir su deuda financiera, pero no pudo evitar una nueva pérdida en un escenario marcado por el debilitamiento de las ventas en el mercado interno, los altos costos y la búsqueda de precios más bajos por parte de los consumidores.

ADEMÁS: El consumo no repunta: las ventas de lácteos cayeron más de 10%

Entre enero y junio, Mastellone registró ingresos por $ 908.674 millones, expresados en moneda homogénea al cierre del período. El resultado representa una caída real de 6,7% frente a los $973.850 millones obtenidos en el primer semestre de 2025.

Contracción del mercado argentino

La contracción estuvo explicada fundamentalmente por el mercado argentino. Las ventas locales bajaron de $807.199 millones a $723.996 millones, una disminución de 10,3%. En sentido contrario, los ingresos provenientes de los mercados externos crecieron 10,5%, hasta alcanzar los $172.242 millones.

El cambio en la composición del negocio resulta significativo. En el primer semestre de 2025 las exportaciones representaban aproximadamente 16% de los ingresos de Mastellone. Un año después explicaron cerca de 19%. El mercado externo funcionó, así como una válvula de compensación, aunque no alcanzó para neutralizar la caída de las ventas domésticas.

Menos facturación y menor margen

La caída de los ingresos vino acompañada por un deterioro de la rentabilidad industrial. El costo de ventas disminuyó 4,1%, desde $723.626 millones hasta $693.621 millones, pero lo hizo a un ritmo menor que la facturación.

Como consecuencia, la ganancia bruta se redujo 14,1%, de $250.224 millones a $215.053 millones. El margen bruto sobre ventas pasó de 25,7% a 23,7%, una pérdida de dos puntos porcentuales en apenas un año.

La reducciòn del margen constituye uno de los datos centrales del balance. Mastellone no sólo vendió menos en términos reales: también obtuvo un resultado inferior por cada peso facturado.

Sobre esa ganancia bruta incidieron gastos de comercialización entre los que se incluye la operación de logística por $219.568 millones, 2,8% superiores a los del año anterior en moneda constante. Es decir, los gastos necesarios para colocar y distribuir los productos terminaron superando la totalidad del margen bruto generado por la actividad.

La combinación entre menores ventas, caída del margen y altos costos comerciales impactados por la logística, llevó a la compañía a registrar una pérdida antes de impuestos de $10.647 millones, frente a los $7.925 millones negativos de igual período de 2025.

Después del efecto impositivo, la pérdida neta alcanzó los $4.791 millones. El rojo fue más de cuatro veces superior a los $1.161 millones del primer semestre del año pasado.

No obstante, la trayectoria dentro del semestre muestra una evolución menos lineal. Durante el segundo trimestre Mastellone obtuvo una ganancia neta de $7.405 millones, contra una pérdida de $3.069 millones en el mismo trimestre de 2025. Por diferencia, el resultado semestral permite inferir que la pérdida se concentró fuertemente en los primeros tres meses del año y que entre abril y junio se produjo una recuperación.

Desde hace 10 años cae el consumo de lácteos

El análisis requiere distinguir entre volumen físico, valor de las ventas y composición de la canasta. Los indicadores disponibles no muestran necesariamente un derrumbe uniforme del consumo total de lácteos, pero sí una caída del gasto real y un desplazamiento hacia productos más baratos.

Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas de lácteos en supermercados disminuyeron 10% en términos reales durante el primer semestre de 2026. Pero el fenómeno no es solo reciente: en los últimos 10 años el consume de leche cayó 15 %.

Parte del consumo se habría desplazado hacia comercios de cercanía, circuitos informales y productos no capturados plenamente por el panel industrial. A su vez, el propio observatorio advierte que la recuperación se concentra en productos básicos, en detrimento de especialidades y categorías de mayor valor agregado.

Por lo tanto, el problema para una empresa como Mastellone no parece ser solamente cuántos litros de leche consume la población, sino qué productos elige, a qué precio los compra, en qué canal y con qué frecuencia accede a las primeras marcas. En gran medida, uno de los temas centrales es la estructura del sistema logístico, que hoy constituye el segundo rubro en peso dentro de la estructura de costos, detrás de la materia prima.

Mastellone reprodujo en sus propias cuentas ese comportamiento: sus ventas domésticas retrocedieron más de 10% en términos reales, mientras los ingresos por exportaciones crecieron en una proporción similar.

El resultado de Mastellone combina dos realidades. Desde el punto de vista económico, la compañía sufrió una caída considerable de sus ventas locales, perdió margen bruto y amplió su pérdida semestral. Desde la perspectiva financiera, generó más efectivo, redujo deuda y mostró una recuperación durante el segundo trimestre.

En ese contexto, el balance dueño de la marca La Serenísima no describe solamente la situación de una empresa. También expone una de las principales tensiones del consumo masivo argentino: puede haber más producción e incluso más litros disponibles, pero eso no garantiza mayores ingresos ni mejores márgenes para la industria.