Amelita no escatima alegría cuando habla de sus músicos, de los artistas invitados a tocar y cantar en su nuevo disco El Nuevo Rumbo, al que calificó como "un sueño para mí".
"Este año fui a la presentación de un libro y luego nos fuimos a cenar a un restaurante por Venezuela y Salta, por San Telmo. Y en una de las mesas estaba el guitarrista Luis Salinas, a quien no conocía personalmente. Me acerqué y me presenté. 'Soy Amelita Baltar' y él me dijo: 'Sí, ya lo sé'. Ahí le propuse que me acompañase en una zamba y después elegimos Zamba de Lozano y quedó muy lindo. Con hechos como el que te cuento, se hizo este disco. Por eso lo siento muy mío".
Además, la cantante elogió "el amor y la admiración que me tiene Fito Páez y desde hace años. Con él grabé Chiquilín de Bachín, con él al piano y cantando conmigo. Realmente me tuvo mucha paciencia y lo grabamos en su estudio Circo Beat. Los rockeros me tienen un amor y una devoción que nunca imaginé; me dicen 'maestra', 'diosa', 'la elegida de Piazzolla'. Y a mí me encanta estar rodeada de gente joven porque tienen otro espíritu, vamos juntos a todos lados y compartimos mucho más que la música, hasta cosas cotidianas como hacer un asado en casa o tomar 'una birra' o irnos a cenar todos juntos después de un recital".
Junto con el CD debió salir un DVD en el que todos los que participaron en este disco tuvieron unos minutos para hablar de Amelita Baltar e intentar dar una explicación a tanta devoción juvenil por esta cantante que ya tiene 50 años de trayectoria artística y ha sido la cantante de Astor Piazzolla, uno de los más grandes músicos del siglo XX. Para el relanzamiento del disco, que se realizará en marzo próximo, el público tendrá la oportunidad de verlo y Amelita también.
Y coincidimos con la cantante que éste es su trabajo discográfico más personal, ya que sumó canciones del género folklórico, pero ella replica: "A mí Piazzolla me escuchó cantando folklore y me convocó para cantar la operita María de Buenos Aires. Así de una y sin ningún paso previo". Sin embargo, le señalamos a la intérprete que en esta etapa 'suena' diferente. "Es que hace ya unos cuantos años que ya no estoy con Piazzolla y es y fue diferente mi carrera artística. Lo que sucede es que tengo una especie de herencia con Piazzolla y eso me lo dijo hace un par de años Susana Rinaldi, cuando en una oportunidad me escuchó cantar tangos de Discépolo, y ella me dijo: 'Vos tenés una herencia, un patrimonio que te dejó Piazzolla. Vos no podés dejar de cantar los tangos de Piazzolla porque nadie los canta como vos'. Y esto es así y lo acepto. Como acepto la devoción de Fito (Páez), de Pedro Aznar, en su momento de Luis Alberto Spinetta o de Luis Salinas o de Fernando Ruiz Díaz, el chico de Catupecu Machu, quien me atendió de maravillas en su estudio. Todo esto no hace más que darme felicidad".
Una mención especial hizo Amelita al referirse "a dos autores a los que yo me acerqué". Se trata de Raúl Carnota, con quien grabó La Rosa Perenne, y Luis Alberto Spinetta, de quien grabó la canción Laura Va y a quien está dedicado el disco.
La nueva producción discográfica tiene la participación especial de Fito Páez, Pedro Aznar, Luis Alberto Spinetta, Fernando Ruiz Díaz, Luis Salinas, Leopoldo Federico, Analía, Ana y Paz Lenchantin, Hernán Jacinto, Raúl Carnota, Flaco Bustos, Pablo Mainetti y Leo Genovese, entre otros.
Cada invitado del disco cumple un papel fundamental y específico. El repertorio pasa por todas las facetas de la cantante: el folklore crudo, la chacarera, la vanguardia y el jazz dentro del tango, el rock dentro del tango, el tango puro, y un gesto para Brasil, con Chiquilín de Bachín en portugués.