Siempre quiso -dispara- que la gente lo vea como una persona sencilla y sin grandes pretensiones: “Al principio muchos periodistas escribían cosas que nada tenían que ver conmigo. Pero creo que hoy el público sabe qué clase de persona soy, por eso cuando volví es como si nunca me hubiera ido. El afecto y el reconocimiento es lo más importante que puede tener un artista”.
Si bien hoy su presente lo encuentra en nuestro país, no sabe qué le puede deparar el destino el día de mañana: “Volví por temas familiares y porque amo a mi país, pero siento que lo mejor de mí está por venir, y si tengo que irme a otro país para poder seguir con esta aventura, lo haría sin dudarlo”. Reconoce que los realities shows no le gustan ni se sentiría cómodo si lo invitaran a participar en alguno de ellos: “Realmente no me interesan los chismes ni las peleas. Ni bien volví al país, me preguntaban por la televisión mediática, y yo pensaba que se referían a las nuevas tecnologías satelitales. Con el tiempo vi las cosas que suceden hoy en día, lo que hizo reafirmar mi deseo de ser cada día mejor actor y dejar mi sello en las cosas que hago”.
Planteando un parangón entre la Argentina que dejó a fines de los ‘90 y la actualidad, su mayor crítica está en nuestro sistema judicial: “Debemos tener una discusión muy seria como sociedad y replantearnos muchas cosas, pero lo principal es nuestra Justicia. El que comete un error, debe pagarlo y ser apartado. Se trata de hacer cumplir la ley, algo tan fácil como eso. Porque si bien Alfonsín y Kirchner hicieron muchas cosas para hacer crecer la democracia, hay que seguir trabajando para poder hacer un país más justo”.