Bieber habló bastante entre tema y tema. Dijo que necesitaba el amor de todas y preguntó, obviamente en inglés, "¿quiénes me ven hoy por primera vez?".
También hubo un tiempo para las baladas. Catching Feelings fue una de las más cantadas por la multitud y la que mejor le sienta al cantante. Fall muestra otra faceta de Justin, quien desplegó no sólo su talento vocal, sino instrumental. Sin dudas el momento más especial del show es cuando Justin en cueros decidió invitar a una de las sesenta mil personas que estaban esperando ser elegidas para cumplir el sueño de su vida. El show está correctamente diseñado de manera tal que hay tiempo para todo y una vez pasado el romanticismo, también hay lugar para un erotismo que al canadiense le encanta experimentar. Con movimientos sensuales logra llevar a los límites del clímax a sus fans, algo que pocos artistas pueden hacer.
También formaron parte del repertorio que el intérprete canadiense hizo ayer en el Monumental Die in your Armas, Be All Right, Fall (allí regaló su chaleco de jean) y She Don't Like the Lights, que desató la euforia del público. De todos modos, las fans corearon todas las canciones.
Una escena repetida fue la de los padres que acompañaron a algunos grupitos de adolescentes que asistían un tanto anonadados a la fiesta teen. Ya para el final Justin hace que el propio Monumental estalle al ritmo de Baby.
Esta noche será la segunda cita con sus chicas argentinas para luego continuar su tour. Pasó el primer ciclón canadiense, y todos se fueron satisfechos.