Soy un des-generado y tengo un público transgeneracional. Venías a un concierto nuestro y vas a ver a jóvenes , rebeldes punkies, cumbieras intelectuales, señores mayores y nenes. Me encanta el público variado y creo que lo variopinto se refleja en mi banda The Nada, con el baterista Zurdo Roizner de 70, yo de 40 y pico y los músicos de 30 y pico para abajo”, dice Kevin Johansen, el cantante de la voz gruesa y la sonrisa perpetua. Nacido en Alaska, criado en la Argentina de padre estadounidense y madre criolla, su propia vida ha sido un cóctel tan variado como su música, nutrida de influencias que van desde la música de raíz a los sonidos electrónicos. Y Bi, su nueva producción, es acaso la intención mas acabada de borrar las fronteras entre géneros uniendo influencias de todo tipo. “Trato de encontrar lo compatible entre lo aparentemente incompatible -desgrana-. Los géneros son primos hermanos, siempre hay un punto de conexión entre los estilos, la idea es juntar y encontrar esos puentes, esos mundo en común entre las culturas”, declara.