En su caso, asumir el papel también implicó exponerse desde un lugar poco habitual. "En realidad no canto y me siento muy vulnerable", reconoció la intérprete, quien consideró que esa sensación de fragilidad resultaba apropiada para construir a su personaje.
La denuncia de Sarandon
Durante su paso por Venecia, la actriz volvió a referirse a las consecuencias que, según sostiene, tuvo su postura política. Afirmó que el boicot dentro de Hollywood continúa vigente y apuntó contra sectores de la industria vinculados con posiciones sionistas.
"Persisten esas posturas muy arraigadas dentro de mi industria por parte de personas sionistas que no han cambiado su actitud hacia mí", manifestó. Además, contó que recientemente algunos proyectos se frustraron porque ciertas agencias habrían pedido que no la contrataran. “Recientemente me han quitado papeles en películas porque hay agencias que le siguen diciendo a la gente que no me contraten”, declaró a los periodistas. “Pero así es la estructura de poder. Creo que entre la gente, sin duda, a nivel internacional, me siento bienvenida”, agregó.
Sarandon sostiene su convicciones.
La intérprete también marcó una diferencia entre esas estructuras de poder y el clima que percibe fuera de Estados Unidos. Según explicó, la mirada internacional sobre Palestina cambió y hoy existe una mayor discusión sobre su historia y los vínculos entre el sionismo y Estados Unidos.
En ese contexto, agradeció al director Andrea Pallaoro por no atender las advertencias que, según denunció, circulan en la industria. "Existe la idea de que es imposible trabajar con nosotros en determinados proyectos", lamentó. Venecia, sin embargo, volvió a abrirle una puerta laboral. “Si se trata de un gran estudio, creo que no solo me pasó a mí, sino también a otras personas a las que se les ha dicho que eso es imposible”, analizó.