Sus críticas son más ácidas que sus bromas. "He tenido que cambiar el tenor de mis chistes. Los pibes hoy en día son muy ignorantes, entonces algunas cosas que tienen que ver con lo político o lo histórico no lo entienden. Pero más allá de eso, siempre en mis monólogos trato de seguir con mis ideas y de vez en cuando le agrego cosas banales referidas al pene, la vagina y esas cosas que no necesitan mucha digestión intelectual y se absorben fácil". Las bases de la decadencia las encuentra en la educación: "Si fuera presidente dedicaría todos los esfuerzos en invertir más dinero en formación. Hoy en día, algunos se alegran porque aumentó el presupuesto para enseñanza pero evidentemente no alcanza. Si vas a un colegio y les preguntás a los pibes por los próceres, te puedo asegurar que no saben quiénes son. La situación actual es alarmante, y no veo perspectivas de mejora. Por citar un ejemplo, antes nosotros nos criábamos mirando Odol Pregunta y hoy la juventud crece con Tinelli en la pantalla".