"He venido aquí
porque tengo un don y quiero compartir ese don. Estoy aquí para evangelizar", explicó Cristina, quien confesó que "
espero un llamado del Papa Francisco en cualquier momento".
A continuación, Cristina debió elegir a uno de los miembros del jurado para que la apadrine. La monja eligió –contra todas las expectativas - al rockero J-Ax porque
"fue el primero en girar su silla". En efecto, el cantante fue el primero en dejarse conmover y no pudo ocultar sus lágrimas durante toda la charla.
La alegría de J-Ax fue tal que, al ser elegido,
se emocionó hasta las lágrimas, subió al escenario a abrazar a Cristina y hasta "sobró" a sus colegas