Alves desacreditó de esta manera a quien supuestamente intentó provocarle y, momentos más tarde de la curiosa escena, sirvió nuevamente un gol en contra del equipo local, impulsado por el argentino Mateo Musacchio, el del empate por 2-2 a los 33 del complemento.
Alves fue objeto de provocaciones racistas en el pasado, como otros futbolistas de raza negra. En enero de 2013 declaró que la lucha contra el racismo era "una guerra perdida", después de que seguidores del Real Madrid le dedicaran cánticos imitando a un mono.
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