Efectos colaterales del coronavirus, la actividad pasó al plano estrictamente virtual: los futbolistas entrenan bajo órdenes que llegan por whatsapp, los dirigentes hacen teleconferencias, igual que los árbitros con trivias reglamentarias. 

El fútbol argentino -suele asegurarse- es único. Tiene entre sus particularidades la ausencia de público visitante como solución a los problemas de violencia; supo ascender 10 equipos para luego depurar el número según la conveniencia de los dirigentes y las urgencias del Promedio, que además no rige en todas las categorías. Tan singular, que hasta cambia de reglas a mitad del torneo.

Si algo lo iguala al resto del mundo, al menos por estos días, es la suspensión de sus campeonatos en todas las divisiones. El coronavirus volvió virtual al deporte de contacto y de emociones fuertes. Los futbolistas, igualados al resto de los mortales, dejan de asistir a sus trabajos. No son imprescindibles como personal de sanidad, fuerzas de Seguridad, recolectores de basura y hasta -caramba- los periodistas.

"El profe les manda una rutina general y en algunos casos focalizada", explica Adrián González -el Loco, ayudante de Julio Falcioni en Banfield-, quien entiende que "es lo único que se puede hacer" en cuarentena. Si el aislamiento obligatorio se extiende, algunos cuerpos técnicos evalúan la preparación de material didáctico con dibujos tácticos, acaso el sueño de Carlos Bilardo, y la invasión de videos para el espacio doméstico del futbolista.

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El fútbol después del Coronavirus

El home office que es una novedad para los dinosaurios que añoran los almanaques amarillentos, también funciona en la cocina de un fútbol paralizado y con ingresos amenazados. Los directivos sostienen reuniones virtuales. "Se comunican permanentemente y están realizando un relevamiento general de cada club para después volcar la situación en un marco en común y trabajar en consecuencia. Están relevando contratos, ingresos, egresos, cuotas sociales y compromisos, entre otros aspectos", indica Miguel Angel Rubio, el gerente de comunicación de la Superliga (o lo que queda de ella).

"Varios están hablando con presidentes y otras autoridades de clubes europeos para consultar e interiorizarse de la postura que van a adoptar con esta crisis", adelanta Rubio. Lo que los presidentes de los clubes están planeando es lo que anticipan en sus declaraciones de prensa: reducir los salarios de los futbolistas que tienen contratados.

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German Herrera se prepara durante la cuarentena en el living de su domicilio.
German Herrera se prepara durante la cuarentena en el living de su domicilio.

Los árbitros, igual. Ejercitan cuestiones reglamentarias con trivias on line y reciben por la misma vía pautas nutricionales y rutinas de trabajo que, como los futbolistas, resuelven desde sus casas. "Los árbitros internacionales, también reciben trabajos en inglés, para mejorar el lenguaje", detalla Federico Beligoy, director nacional de arbitraje y secretario general del gremio, que puso a disposición de las autoridades el centro de alto rendimiento.

La amenaza mundial paró el fútbol, modificó las rutinas de los futbolistas; obligó a los técnicos a pensar cuestiones tácticas como el plan de continuidad pedagógica de las escuelas; puso a los árbitros a entrenar en el living, pero no pudo con algo: desactivar el pack fútbol del servicio de cable, parece ser más difícil que conseguir alcohol en gel.

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