Durante estos días en Alemania, tanto en público como en privado, todos los jugadores le han hecho sentir al defensor de la selección argentina el líder natural del grupo. No sólo de la zaga, sino también del plantel. El argentino no tiene espíritu de capitán, no le gusta meterse en nada que no tenga que ver con el césped, pero
cuando salta al terreno de juego la cosa cambia. Sufre una
metamorfosis y se convierte en el amo.
Es el jugador que todos quieren tener a su lado cuando la situación se complica. Su salida sería un duro golpe a la confianza del grupo.
Según el diario Marca, el mercado sigue demandando un central con el perfil del ex Vélez; y cada día los rumores apuntan a los grandes de Europa: Manchester United, el City o el Bayern Munich. Pero en menos de cinco días las opciones de que Otamendi salga parecen menguar. Hasta sus compañeros le han pedido, en público y en privado, que los ayude. "Es el hombre", dijo Phil Neville, un personaje cuyos consejos son escuchados, dada su dilatada experiencia en el mundo del fútbol.