Todo comenzó hoy por la noche cuando Pablo Álvarez, conocido como "Bebote", y sindicado de liderar la barra brava del Rojo, ingresó a la sede del club en la avenida Mitre con una careta de Frankenstein y, luego de dejar una carta en recepción, le pidió al resto de sus compañeros que entraran al edificio para dejar en el hall central todas las banderas.
Luego de esta insólita acción, los violentos se retiraron de lugar. La barra le había pedido "permiso" al Javier Cantero para dejar las banderas en alguno de los siete predios que tiene el club y, ante la negativa del presidente, tomaron esta represalia.