Todo cambió en el primer partido como local, en el estadio Vicente Calderón ante Francia el 16 de octubre de 2012. Con el encuentro ganado y un saque de esquina a favor, un exceso de confianza de Santi Cazorla, que buscó el regate en vez de aguantar el final, y de Juanfran Torres, que tras cortar la contra perdió el balón lanzándose un autopase en vez de despejar, provocaron el tanto del empate de Olivier Giroud.
En Gijón la situación se agravó ante Finlandia. Otra selección que renunció a su estilo y se encerró en su terreno de juego. Abrió la lata Sergio Ramos con un cabezazo el día en el que se convertía en centenario y cuando España tuvo que sentenciar se relajó. Lo pagó caro y El Molinón enmudeció cuando los finlandeses marcaron en su único disparo a puerta de todo el partido (1-1).
Esos dos errores fruto del exceso de confianza ponían a España ante una verdadera final en su camino y de nuevo escribió una página de su historia. Nunca había ganado en partido oficial en París y sacó el brillo de la campeona del mundo para imponer su calidad conquistando un triunfo clave con gol de Pedro Rodríguez (0-1).
Asalta el liderato el combinado de Vicente del Bosque, que aparca de momento la fase de clasificación al Mundial de Brasil con tres jornadas por disputar -regresará en septiembre-, y se centra en el siguiente reto, la Copa Confederaciones, el único título que falta por conquistar a la 'generación de oro' del fútbol español.